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7 de febrero de 2015

La Segunda Independencia del Distrito Páez del estado Apure

Puede leer este  escrito publicado originalmente en el blog Historiografías  en nuestra sección de documentos, en el siguiente link:

Discurso Sobre la Policía de Apure

Puede leer el discurso pronunciado por el Profesor Argenis Méndez Echenique con ocasión de los actos conmemorativos de la Policía de Apure, en julio de 2006, en nuestra sección de documentos  en el siguiente link:

Bolívar y su Prima Fanny Du Villars

Puede leer esta entrada en nuestra seccion de documentos siguiendo el siguiente link:

BOLIVAR Y SU PRIMA FANNY DU VILLARS

21 de diciembre de 2014

Boves, Calabozo y Apure




 BOVES, CALABOZO Y APURE

PONENCIA EN ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS EN CALABOZO, ESTADO GUÁRICO

 Septiembre 15 y 16 de 2012


Argenis Méndez Echenique
Biruaca, Apure, Septiembre de 2012


“Era la cólera del cielo que fulminaba rayos contra la Patria”. Simón Bolívar 

(Dávila, Vicente. Investigaciones Históricas. 1955: II, 174).

”…un centauro relampagueante de ardor bélico…”

(Valdivieso Montaño, A, José Tomás Boves. 1955: 13).



     El pronunciamiento del Llano por el movimiento independentista contra el Imperio Español comienza en Venezuela por la Provincia de Barinas, en cuya capital, la ciudad de Barinas, el cabildo levanta la respectiva Acta de Adhesión a la Junta Suprema de Caracas, el día 5 de Mayo de 1810. Apure, que para ese momento formaba parte de esta entidad político – territorial, lo va a hacer casi de inmediato, conducido por el Comandante de la plaza de San Fernando, Coronel de Ingenieros Pedro Aldao, caraqueño y no español peninsular como señalan algunos historiadores.

     
 Al primer Congreso Nacional de Venezuela, que se instala en Caracas, el 02 de Marzo de 1811, va a enviar Apure tres diputados: los presbíteros Ramón Ignacio Méndez, por Guasdualito, y Juan Nepomuceno Quintana, por Achaguas, más el Doctor Cristóbal Hurtado de Mendoza, por San Fernando, quien al pasar a integrar el Triunvirato Ejecutivo y convertirse en el Primer Presidente de Venezuela, es reemplazado por el español peninsular José de Sata y Bussy como representante. El lapso conocido en nuestra historia como Primera República (1811 – 1812) es de relativa tranquilidad en los Llanos, pues los acontecimientos patrios de relevancia suceden lejos de estas tierras.

   
  La reacción armada realista contra la Independencia, encabezada por Domingo Monteverde, se va a sentir en Apure es solo a finales de 1812, cuando San Fernando es tomado a sangre y fuego por tropas venidas de Guayana. Luego, a comienzos de 1813, esta plaza va a ser ocupada por José Yañez, que la convierte en su cuartel general; de aquí van a partir sus incursiones hacia el Alto Apure, Barinas y Portuguesa. Así, este jefe realista participa en la persecución y captura del “Diablo” Antonio Nicolás Briceño, en las cercanías de Guasdualito, y lo remite a Barinas, donde es juzgado y condenado a muerte, siendo ajusticiado el mismo día que Bolívar, El Libertador, firmaba en Trujillo el “Decreto de Guerra a Muerte” (15 de Junio de 1813).

   
Al ser derrotado y muerto el tristemente famoso Yañez, va a ser reemplazado en la ocupación de San Fernando por el coronel realista Sebastián de la Calzada, hasta 1818, cuando es reconquistada la ciudad por los patriotas al mando del General Páez, que a los pocos meses vuelve a poder de los realistas, al caer en manos del “Pacificador” Pablo Morillo. Allí convalece Morales en 1820 de una herida recibida en combate.

     
San Fernando va a volver a manos  patriotas  después de la segunda batalla de Carabobo (1821). Las heroicas hazañas del Centauro en Apure (Mata de la Miel, Mantecal, El Yagual, Achaguas, Mucuritas, Paso del Diamante y Queseras del Medio, entre otras) tienen como escenario el territorio apureño, pero lejos de San Fernando. Simón Bolívar va a visitar esta ciudad en 1818 (del 29 de Abril al 24 de Mayo), convaleciente de algunos trastornos de salud, pero no volverá más nunca a poner sus pies en la misma.

     
Apure es escenario de numerosos hechos relevantes, entre ellos la campaña de liberación de Nueva Granada, que fue decidida en una asamblea de guerra, con llaneros venidos de los cuatro puntos cardinales,  en la aldea de Setenta, cerca de Mantecal, el 23 de Mayo de 1819 (fecha nuestra para conmemorar el “Día del Llanero”); y, también, es de tomar en cuenta que los aportes logísticos y la decidida participación de la gente de Apure  en Carabobo fue clave para el triunfo republicano.

      
Como es de observar, la figura de Boves no perturbó de ninguna manera la paz apureña, aun cuando no hubiese sido extraño que visitase a San Fernando, debido a su cercanía a Guayabal, cuartel general de las tropas boveras (apenas a 12 kilómetros de distancia); pero si circuló un corrido, atribuido al patriota calaboceño Gil Antonio Parpacén (1814), que en una parte de su texto alude a su presencia en Apure, y que he tenido el atrevimiento de tomar de una ponencia que presentó Don Felipe Hernández, Cronista de Valle de la Pascua, en el  XI Congreso Nacional de Historia Regional y Local, realizado en San Juan de los Morros en Noviembre de 2011, con patrocinio de la Universidad Rómulo Gallegos (”Aportes históricos sobre el pronunciamientos de los cabildos y los pueblos del Guárico a favor de la causa patriota”); la misma dice:

                II



Boves huyó del cantón 
 del pueblo de Guasdualito, 
se vino hacia Palmarito 
corriendo sin ton ni son. 
En la fugaz retirada 
doscientos mató el asturiano 
y donde quiera un osario 
dejó su temible espada. 
Yo quisiera preguntar 
por las muertes que estoy viendo. 
Si doscientos mató huyendo 
¿Cuántos mató al atacar?



Ahora, aludiendo al Guárico, encontramos que esta región, desde la época colonial española
pertenecía a la Provincia de Caracas, hasta la quinta década del siglo XIX, en tiempos de la República Oligárquica de Páez. Durante este período en su suelo y en sus llanos se escenificaron permanentes combates, siendo uno de sus principales protagonistas el “calaboceño por adopción” José Tomás Boves.
       
Nos informa Don Felipe que los primeros pronunciamientos por la independencia se produjeron en las poblaciones de Calabozo y Chaguaramas: “A escasos días de la firma de la Declaración de Independencia en Caracas, el 5 de julio de 1811, el Cabildo de la Villa de Todos los Santos de Calabozo procedió de forma idéntica [a Caracas]…” Luego viene la guerra, con sus desastrosas consecuencias.

      
Boves, que inicialmente fue partidario de la independencia; pero acusado injustamente  en Calabozo de conspirar contra la República por un fiscal que quería quedarse con sus bienes, siendo vilipendiado, apaleado y encarcelado, juró vengarse de la afrenta, y así cuando Antoñanza lo libera se incorpora a su ejército.

     
 El intelectual venezolano Lovera de Sola, al analizar la obra literaria de Francisco Herrera Luque, y especialmente la novela “Boves, el Urogallo”, nos da una excelente semblanza del personaje:



     “Al trazar el perfil de Boves refiere el novelista la ausencia del padre en su vida, muerto cuando el hijo era un niño de cinco años y la siempre presencia de la madre a quien Boves reverenció, protegió y sostuvo, ella recibió una pensión del Rey una vez muerto él en Úrica.

     Siempre deseó Boves, nos dice el narrador, haber tenido un padre “afectuoso y fuerte, sabio y protector”(p.166), ¿sería esta la razón del afecto que sintió por Eusebio Antoñazas (c1770-1813)?, el iniciador de la Guerra a Muerte, con quien se encontró en Calabozo, después del 21 de Mayo de 1812, este pudo ser el padre que nunca tuvo. Aquel era un monstruo, como lo sería él, había cometido ya entonces, cuando se toparon durante la guerra numerosas atrocidades. En este sentido más figura paterna puede haber sido el padre José Ambrosio Llamozas (17??-1837), capellán de su ejército, quizá al único que escuchó, aunque en verdad tampoco le hizo caso.

     Llegó Boves a Venezuela, oficial de la marina española, muy joven, a los quince años. Vivió en Puerto Cabello, estuvo preso por delitos de contrabando y luego fue confinado a los llanos. Allí comenzó a prosperar como comerciante. Por ello leemos: “Entre tanto, los negocios del asturiano seguían prosperando…El antiguo presidiario se había convertido en una especie de cónsul ad-honorem de la república independiente de Guayabal… Por eso, cuando llegaron los acontecimientos que pusieron fin al gobierno español en la provincia, José Tomás Boves era sin duda, el hombre más importante de los llanos orientales si su compadre Pedro Zaraza (1775-1825), llamado Taita Cordillera, no le hubiese tomado la delantera”.

     Declarada la Independencia Boves se sumó a los patriotas. Fue rechazado por los Mantuanos, fue hecho preso. Quizá, supone Herrera Luque con buen sentido, fue el castigo con azotes que le mandaron a dar los mantuano fueron los que desataron la insania que había contenida en él...

     Es desde el momento de la humillación que se reveló el asesino vesánico, el resentido, el hombre lleno de odios. De allí la serie de reflexiones que suscita en el lector de Boves, el Urogallo la ferocidad de sus acciones.

Boves llega a pensar, recordando las observaciones de su Capellán: “La aristocracia de la sangre, le ha dicho el padre Llamozas, somete a duras penas a los que triunfan por su propio esfuerzo. Si no pueden destruirlos los incorporan a su seno y los ponen a su servicio. Tu todavía eres un pichón de caudillo; tratan de destruirte, por consiguiente…Cuando los destruyas tú a ellos habrás hecho la revolución… ¿Representaba él una revolución?. Cuando veía a sus negros y zambos bailar en rededor suyo, se sentía cómodo entre ellos, pero no parte de ellos. Tenía por sus hombres la espléndida complacencia del criador ante la bestia bella. Hay hombres que se quedan entre las bestias sin que quiera decir que se les ha igualado, tan solo se han apartado de sus semejantes…¿Son semejantes los criollos y los otros blancos de Calabozo? Boves no atinaba a responderse. Tan solo pensaba, con obsesión dolorosa, en la traición de Vicente Berroterán”...


Berroterán era un personaje de ficción creado por el psiquiatra escritor.

     “Tal la convulsión interna que vivía que se preguntaba: “José Tomás Boves era español., ¿era por eso que se sentía incapaz de traicionar? Pero, a la su vez, se preguntaba: ¿Soy español?...Apenas tenía 15 años cuando salió de Gijón en aquella fragata”. Pero la guerra lo transforma, hace aflorar lo más negro que hay dentro de él, “Hace cinco meses que salió de la ciudad que tantas penas y venturas le ha deparado. El tiempo y la guerra lo han cambiado. Ahora ni el mismo se reconoce. Se ha tornado feral y despiadado. No hace prisioneros”. “Boves… a los 31 años tiene la edad indefinida de los caudillos”, ya está con él, aquel 1813, Francisco Tomas Morales (c1781-1845), un hombre tan tortuoso como él…”

    
 La guerra de liberación está en pleno apogeo y es así como los pueblos del Guárico no escaparon a la cuchilla goda y la insaciable sed de sangre de Boves; al respecto su capellán, el presbítero calaboceño José Ambrosio Llamozas expone crudamente la realidad: “…en los campos de batalla y en los pueblos pacíficos se cometieron por su orden horrores de los que hay pocos ejemplares…”. En Calabozo, Boves se había incorporado con Antoñanzas al ejército de Monteverde.

      
“Cuando Boves se reveló como “cruel e inhumano”, al decir de [Regente José Francisco] Heredia, fue en Julio de 1812 en la toma de San Juan de los Morros, con Antoñanzas y Zuazola…” (Valdivieso Montaño, 1955: 167).

    
 En enero de 1813, al ser nombrado Antoñanzas gobernador militar de Cumaná,  Boves fue designado Comandante General de Calabozo, mereciendo elogiosos comentarios sobre su capacidad de liderazgo: “Aquel tremendo caudillo realista, cruel e inhumano, poseía condiciones militares, bravura, sobriedad y desinterés, pues murió pobre” (Ramón Armando Rodríguez, 1957: 107).

      
Años más tarde, al Morillo hablar de la catadura de los llaneros de Páez, que antes habían seguido a Boves, expresa su pésima opinión sobre los mismos: “Los rebeldes de Apure y del Arauca, gente feroz y perezosa, que aun en los tiempos de paz han errado en caravanas por la inmensa extensión de las llanuras, robando y saqueando los hatos y las poblaciones inmediatas, han  encontrado en la guerra una ocasión muy favorable  para vivir conforme a sus deseos e inclinaciones” (Vallenilla Lanz, 1983: 67).



“El Comandante General Bobes (sic) desde el principio de la campaña manifestó el sistema que se había propuesto y del cual jamás se separó: fundábase en la destrucción de todos los blancos, conservando, contemplando y halagando a las demás castas como resulta de los hechos siguientes: En el Guayabal poco después de la batalla de Mosquiteros declaró la muerte a todos los blancos y los ejecutó constantemente hasta el pueblo de San Mateo. Por consecuencia de esta resolución hizo matar en Calabozo 87 blancos que pudo aprender…”



    
El texto de este famoso documento, conocido históricamente  como “Bando de Guayabal” es bastante explícito; incluso hay quien lo ha presentado como un vago antecedente de  reforma agraria en Venezuela, previo a los decretos del Libertador sobre distribución de Haberes Militares para los llaneros de Apure. Juan Uslar Pietri nos ofrece una versión modernizada del mismo (1972: 98 – 99) :



     “Don José Tomás Boves, Comandante en Jefe del Ejército de Barcelona, etc.

Por la presente doy comisión al capitán José Rufino Torrealba para que pueda reunir cuanta gente sea útil para el servicio, y puesto a la cabeza de ellos pueda perseguir a todo traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia que sólo un creo (sic) se le dará para que encomiende su alma al Creador, previendo que los intereses que se recojan de estos traidores serán repartidos entre los soldados que defiendan la justa y santa causa, y el mérito a que cada individuo se haga acreedor será recomendado al señor Comandante General de la Provincia. Y pido y encargo a los comandantes de las tropas del Rey le auxilien  en todo lo que sea necesario.

     Cuartel General del Guayabal, Noviembre 1° de 1813.

José Tomás Boves”

 Boves hace despertar los verdaderos sentimientos del pueblo, reprimidos por tanto tiempo, en contra de sus opresores mantuanos. De aquí que Juan Uslar Pietri (Ob. Cit.) exponga que: “La rebelión popular en Venezuela en 1814 no fue un simple acontecimiento local, natural en la lucha. Sino el suceso social de más envergadura que registra la historia de la emancipación americana [...] Aquellas insurreccionadas montoneras que iban saqueando y matando blancos, cometiendo sacrilegios en las iglesias, ensangrentando altares, no podían ser jamás realistas, ni representantes del orden y la religión [...] era [...] para satisfacer sus odios de clase, para realizar la libertad social que anhelaban”.

     
 Vallenilla Lanz, citando una carta de Morales a Morillo, en 1816, donde este trata de explicarle el liderazgo de Boves, le comenta: “Tuvo la fortuna D. José Tomás Boves de penetrar los sentimientos de  éstos [llaneros] y adquirir un predominio sobre ellos, por aquella simpatía, o, como suele decirse,  por un no sé qué, que suele sobresalir en las acciones de un hombre y hacerle dueño de sus semejantes… Los soldados lo adoraban y le temían, y entraban en las acciones con la confianza de que su valor y denuedo había de sacarlos victoriosos” (1983: 58). “Boves  fue, sencillamente un llanero, tan llanero como si hubiese nacido en el Guárico o el Apure, pues es bien sabido “la facilidad con que el hombre se adapta a la vida nómade, cuyo atractivo es mayor para las naturalezas inferiores” (Ob.cit.: 56).

     
 Su fama fue tanta que quedó sembrada en la mente del pueblo y así se encuentran algunos topónimos relacionados con su nombre:

  

1-      El “Cerro de Boves”, en Las Mercedes, Guárico. Es una pequeña colina de menos de 300 de altitud sobre el nivel del mar, donde Boves hizo ajusticiar a varios prisioneros patriotas.



2-      La “Casa de Boves”, en Villa de Cura, Aragua, donde se alojaba cuando regresaba de sus correrías. Hoy está en ruinas. Raro que en Calabozo, tan apegados a la tradición, no exista una reliquia parecida.



Así mismo existen varias leyendas relacionadas con su persona :

25 de octubre de 2014

Por el Rumbo del Recuerdo - Julio César Sánchez Olivo

POR EL RUMBO DEL RECUERDO,  poesía de Julio César Sánchez Olivo. Puede descargar el libro en el siguiente enlace: POR EL RUMBO DEL RECUERDO

Pedro Camejo, "El Negro Primero", Encarnación Popular de la Libertad

 Pedro Camejo, "El Negro Primero", Encarnación Popular de la Libertad

INTRODUCCION.
Nuestro propósito es desarrollar este tema refiriéndonos a tres momentos históricos, vistos como procesos sucesivos o concatenados entre si, para lograr una concepción global de la situación: el primero, referido a las condiciones sociales y políticas de Venezuela para el momento en que se inició el movimiento de Independencia; el segundo, sobre la vida, personalidad y actuación de Pedro Camejo, “El Negro Primero”; y la tercera, sobre la significación de su participación en el proceso de formación de nuestra nacionalidad y su proyección en el tiempo.
EL PRIMER MOMENTO HISTORICO. Consideramos que su punto de partida estuvo en el 19 de abril de 1810, aún cuando estamos conscientes que este hecho no se dio de la noche a la mañana. Todo hecho social obedece a un proceso.

Sus protagonistas principales fueron los blancos criollos caraqueños, mantuanos, dueños de grandes haciendas y numerosos esclavos; la élite social y económica de la Capitanía General de Venezuela. Ellos querían desplazar del poder político a los blancos peninsulares, representantes de las autoridades reales españolas, sin hacer cambios de ninguna naturaleza. “Toda la generación que proclamó la Independencia había sido educada en aquellas prácticas “propias solo para formar hombres falsos e hipócritas”, capaces de darle a aquel movimiento en los primeros días todos los caracteres de la política italiana en los tiempos del Cuatrocento y del Siglo XVI; política de astucias, de disimulo, de sordas intrigas, de procederes ambiguos, que tenía por únicas miras la absoluta dominación del país, el ejercicio, en virtud de un legítimo derecho, de “la tiranía doméstica activa y dominante” que dijo más tarde el Libertador” Vallenilla Lanz, Laureano (1). Cesarismo Democrático. Caracas, Universidad Santa María/ Centro de Investigaciones Históricas, 1983; p. 36)

Para entender un poco la situación que se vivía en la época colonial, previa a la Independencia, habría que conocer algunas cosas de la estructura social vigente en ese entonces.
Miguel Acosta Saignes (en Acción y Utopía del Hombres de las dificultades. La Habana, Cuba, Premio Casa de las Américas, 1977; p. 151), da los siguientes datos de población venezolana, por “castas”, para 1810:
1- Españoles…………………....12.000
2- Cimarrones…………………..20.000
3- Negros Libres………………..48.000
4- Esclavos………………………60.000
5- Indios………………………...160.000
6- Criollos……………………….200.000
7- Pardos………………………..500.000
TOTAL…………………………1.000.000
Primero, existía un grupo reducido de personas, compuesto por los empleados españoles y criollos de los distintos ramos de la administración colonial; por los hacendados españoles y por el enjambre de pequeños comerciantes, canarios en su mayoría, que eran partidarios fervientes del régimen real debido a que éste era quien había permitido su existencia. Según Juan Uslar Pietri (en Historia de la Rebelión Popular de 1814. 1972: 16 – 17), “Este grupo, por consecuencia lógica, ha de crear el descontento, ha de azuzar, cuando los trágicos días del terremoto, al clero y al fanatismo contra la incipiente independencia; y más tarde, cuando vea todo perdido, recurrirá como medio último y desesperado, a la temida insurrección de las “castas”, armando los negros del Tuy contra los blancos, mantuanos…”

Un segundo grupo integrado por los grandes propietarios y comerciantes ligados a la producción de la entidad colonial. En su mayor parte, con pocas excepciones, era un grupo que deseaba la Independencia, “pero la desea en el fondo, sin derramamientos de sangre, sin escándalos, calladamente” (Ibidem). No querían exteriorizar su descontento porque en general tenían mucho qué perder. Con el beneplácito de este grupo es que se realiza el 19 de Abril, pero es también el grupo que condenó a Miranda cuando éste realizó sus primeras intentonas de liberación. Este grupo “quiere la Independencia sin guerra, y libertad con pueblo esclavo y sumiso” (Ibidem). Este grupo es el que por presión de la Sociedad Patriótica declarará la Independencia el 5 de Julio de 1811, pero también será el mismo que por sus contradicciones internas ocasionará la pérdida de la Primera República y preparará con sus rencillas y complejos de clase el advenimiento de la gran oleada de sangre que fue la rebelión popular de 1814, encabezada por José Tomás Boves.
Muerte del Negro Primero en Carabobo 1821
(Pintura al óleo de Carmen Victoria Moreno, 2003)

Un tercer grupo estuvo constituido por los más fanáticos partidarios de la Independencia: en su mayor parte, jóvenes pertenecientes a la clase media o a la nobleza colonial. Estos últimos, ricos herederos, como los Bolívar o los Ribas, impregnados de la filosofía revolucionaria francesa y llenos de idealismo nacional, a quienes nada les importaba perder posesiones y fortunas con tal de ver una bandera propia ondeando sobre el suelo patrio. Ellos van a ser los fundadores de la libertad. 

Un cuarto y último grupo, que es el pueblo; libres y esclavos, negros y mestizos, formado en un 95% por lo que era llamado despectivamente “las castas”, “el negraje”, aún cuando allí se incluían indios y mestizos. Este grupo estaba sometido por completo a la ignorancia y al aislamiento espiritual más absoluto. No tenían noción de lo que puede ser la patria, la familia o la religión y veían a los blancos con odio por los castigos vejámenes a que éstos los sometían.
Ese era el panorama social y político de Venezuela, lo que llevó a la desintegración de la Primera República, una República Mantuana y Oligarca. La Segunda República fue fundada por un Simón Bolívar que viene triunfando en 1813 desde Cúcuta hasta Caracas, en una fulgurante expedición que ha sido llamada “Campaña Admirable”, pues en apenas seis meses conquistó para la libertad todo el territorio del Occidente Venezolano, mereciendo el glorioso título de “Libertador”, dado inicialmente por Mérida y ratificado luego por Caracas.

Pero todavía el sentido de Patria y Libertad no había calado en las capas sociales populares, por lo que no debe extrañar la avalancha guerrera de los llaneros, pueblo marginal a la sociedad colonial, durante los años terribles de 1813 y 1814, conducidos por la fatídica figura de Boves, dando al traste con el segundo intento de República. Recuérdese que el pueblo llanero era, y lo sigue siendo hoy, un pueblo mestizo; donde el blanco, junto al indio trashumante y al negro cimarrón, dieron origen a ese ente humano que nuestra mitología transformó en “Centauro”. 

Según el historiador José Manuel Restrepo, en su Historia de la Revolución de la República de Colombia (Medellín, Bedout, 1969; t. I, p. 236), se calculaba que para 1808 la población llanera (neogranadina y venezolana) alcanzaba a las 400.000 personas, “gentes de diferentes razas”, a medio civilizar, compuestas de indios, negros, zambos, mulatos y mestizos”, “eran hombres avezados a manejar toros y vacas feroces, a montar potros indómitos (…), despreciaban la muerte y la daban a sangre fría por el más ligero motivo”. Es decir, los llaneros estaban preparados para la guerra.
Hay que establecer diferencias entre estos nuevos personajes y los desposeídos de la vieja sociedad colonial; pues, “que la gente de Boves era algo muy distinto que lo que se estaba forjando en la Colonia lo captaron los mismos coetáneos. Bolívar habría dicho en Caracas en mayo de 1814, “terribles días estamos atravesando, la sangre corre a torrentes: han desaparecido los tres siglos de cultura, de ilustración y de industria”. De alguna manera reconocía el Libertador que los llaneros eran antagónicos de la sociedad occidental que se estaba implantando en América desde 1492. Otro coetáneo, el arzobispo de Caracas, Narciso Coll y Pratt, mientras opinaba que la gente de Boves “formaban ya una tropa que podía ser empleada con utilidad”, reconocía que “Boves obraba independientemente” y “emprendía sus correrías sin estar de acuerdo con los comandantes realistas” (IZARD, Miguel. .”Cimarrones, Cuatreros e Insurgentes”. Tiempo y Espacio. Nº 11. 1989: 50).

Los llaneros no eran esclavos sublevados contra sus amos, sino un pueblo libre, que no estaba acostumbrado a las limitaciones sociales y jurídicas que establecían las reglamentaciones y leyes reales españolas; por lo que de ninguna manera iban someterse fácilmente a la autoridad de los blancos caraqueños o las autoridades españolas.

Cuando los llaneros siguieron a Boves iban tras reivindicaciones socioeconómicas y políticas que, supuestamente, la sociedad colonial les había escamoteado. Con razón Juan Vicente González, uno de más preclaros intelectuales venezolanos del siglo XIX y genuino representante del Partido Conservador, va a catalogar a Boves como el primer demócrata de este país (en Biografía de José Félix Ribas. Caracas, Editorial González González, 1956; p. 206); pues, es el primero en ofrecerle tierras y otros bienes tomados a los patriotas a quienes lo acompañen en su terrible cruzada contra los blancos oligarcas.

Propuesta del Día del Llanero Apureño


PROPUESTA DE LA SECRETARIA DE CULTURA DEL EJECUTIVO DEL ESTADO APURE AL CIUDADANO CAPITAN (EJ.) JESÚS AGUILARTE GÁMEZ, GOBERNADOR DEL ESTADO APURE, FECHADA EN SAN FERNANDO DE APURE EL DÍA MIÉRCOLES 04 DE AGOSTO DE 2010, SOBRE DECLARAR EL 23 DE MAYO DÍA DEL LLANERO APUREÑ0ALGUNAS REFERENCIAS SOBRE LA ALDEA DE SETENTA.

Atendiendo al propósito de realizar próximamente en San Fernando de Apure una Feria Internacional para exaltar la Llaneridad y promocionar de manera efectiva nuestro Estado en diferentes ámbitos geográficos y culturales regionales, nacionales e internacionales, la Secretaría de Cultura del Ejecutivo, modestamente propone se tomen algunas medidas relacionadas con la publicitación de tan importante evento, considerando su posible institucionalización; una de ellas, podría ser la declaración oficial del Día del Llanero Apureño, mediante un Decreto Ejecutivo.







 Lea el desarrollo de esta propuesta en el siguiente enlace de nuestra página de  Documentos:
 PROPUESTA DEL DIA DEL LLANERO APUREÑO

19 de octubre de 2014

El Cristianismo Apureño

Les ofrecemos este escrito en la sección de Documentos. Siga el enlace: CRISTIANISMO APUREÑO

Apure: Evolución Histórica y Socio Cultural

APURE: EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y SOCIO–CULTURAL
(Crónica de la Lenta Agonía del Centauro Llanero)

II BIENAL “JOSÉ VICENTE ABREU”. OBRA GANADORA - MENCIÓN CRÓNICA
República Bolivariana de Venezuela Fundación Editorial El Perro y La Rana. Fundación Red Nacional de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela. Colección BIENALES.
SAN FERNANDO DE APURE
Octubre 2013
“Nuestra historia, nuestra crónica y buena parte de nuestra narrativa se han visto agobiadas por el estruendo de los caballos…”
(Luis Alberto Crespo. El Caballo en la poesía venezolana. 1981).
“…un hombre llanero es donde está depositada la lealtad, la pureza del hombre, buen amigo, el hombre sincero que muere al lado del amigo como es nuestra ley”
(Antonio José Torrealba. Diario de un Llanero. 1987)
“La historia de los hombres y sus ideas es una fuente inagotable de enseñanzas para el hombre moderno, y analizar los múltiples factores y elementos que contribuyeron a configurar el destino de una nación no es dedicarse a un pasatiempo estéril, sino que es participar en la construcción de una identidad nacional liberada de lastres ideológicos que detienen la marcha de los pueblos”.
( Brigitte Bernard. El Mito, una constante entre dos revoluciones…,1979).


ESQUEMA DEL ENSAYO

INTRODUCCIÓN.
LA SOCIEDAD LLANERA APUREÑA A TRAVÉS DEL TIEMPO.

I- La Sociedad Indígena Prehispánica.
II- La Sociedad Llanera Colonial.
III- La Sociedad Llanera Tradicional.
IV- La Sociedad Llanera Comercial.
V- La Sociedad Llanera Consumista.
VI- La Sociedad Llanera y la Revolución Bolivariana y Socialista del Siglo XXI.

CONCLUSIONES.
FUENTES CONSULTADAS.

1- Obras de Referencia.
2- Fuentes Orales.
3- Fuentes Documentales.
4- Fuentes Bibliográficas.
5- Fuentes Hemerográficas.
6- Ponencias en Seminarios, Foros y Simposios.
7- Trabajos para Optar a Grados Académicos.
8- Trabajos de Ascenso Académico.
9- Fuentes Electrónicas.


El ensayo puede leerlo en el siguiente enlace: Apure: Evolución Histórica y Socio Cultural

27 de agosto de 2014

APUREÑIDAD. IDENTIDAD E IDIOSINCRACIA LLANERA



 

“Al hablar pues, de americanidad…,
quiero hablar de aquellas cualidades espirituales,
de aquella fisonomía moral-mental, ética, estética
y religiosa-  que hace al americano americano”
Miguel de Unamuno.
       
 Como es de deducirse, la presente exposición es una elemental aproximación al tan polémico tema de la identidad, que en este caso está referido a un grupo poblacional muy particular, el llanero apureño, cuya actuación puede delimitarse espacialmente diciendo que ocupa la parte más baja de la gran depresión central de Venezuela, ubicada al oeste del curso del Orinoco Medio, de donde nutre su caudal con aportaciones de sus innumerables afluentes que bajan de las estribaciones andinas. Es decir, la Cuenca Hidrográfica del Orinoco en la sección correspondiente a las tierras planas conocidas como Llanos de la Orinoquia Venezolana.
 Este intento de aproximación se hace considerando una concepción socio-filosófica de los valores. Hoy, en un mundo globalizado, podrá parecer anacrónico hablar de gentilicios o pertenencia a un grupo de personas con rasgos culturales similares que habiten algún lugar determinado del planeta y unidas por un pasado común; pero se debe tener bien claro que esa aludida globalización no funciona igual para todos los seres humanos. Sin embargo, “…globalización e identidad parecen los dos elementos definitorios –o al menos dos de las más importantes claves de interpretación- de este comienzo del siglo XXI, como ya lo fueron de la última década del siglo anterior” (Lucas, 2003: 11-12).


 Esa universalización en la comunicación, en el conocimiento y en los intereses es privilegio de las élites que manejan los grandes consorcios económicos internacionales. Y es sabido que el gran capital no tiene patria, manejando, en todo caso, el concepto de “Ciudadano Cosmopolita”, que es como decir “Ciudadano de ninguna parte”. La identificación con una región, con un pueblo, según la modernidad, supuestamente corresponde a una concepción primaria y simplista de la identidad y es característica de quienes viven apegados a las pequeñas cosas del quehacer cotidiano de su comunidad y de su país, compartiendo angustias, penalidades y alegrías.
      
 Según los expertos, “la globalización hunde sus raíces históricas en la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética, y teóricamente en los postulados de Francis Fukuyama, donde se proclama al neo capitalismo panacea universal, pasando el mercado, el capital y la movilidad financiera a actuar de manera omnímoda, arrasando gobiernos, naciones, regiones, culturas, modos de vida y de paso a las noveles democracias latinoamericanas que se han convertido en la práctica en cuasi marionetas de los dictados y recetas del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y del Banco Interamericano de Desarrollo (Cortez Lutz, 2005). Por ello se debe entender que “lo que se universaliza, lo que no tiene frontera, es el tráfico de mercancías; mejor, el flujo de caudal financiero” (Lucas, Ob. Cit.: 35).
      
 Y se señala acertadamente que la mencionada globalización es la mundialización de un sistema económico donde los grandes financistas buscan para sí la conquista de riquezas, actuando de manera egoísta y monopólica, por lo que de ninguna manera puede la mencionada globalización contribuir a mejorar las condiciones intelectuales y calidad de vida de las personas o de los pueblos. “El proceso de globalización imperante queda lejos del universalismo como idea regulativa heredada de la Ilustración, o mejor, del estoicismo a través del humanismo y de la Ilustración”, según el ya citado Lucas (Ob. Cit.: 34).
      
 En la autorizada opinión de Cortez Lutz, el mundo ha sido partido en dos grandes sectores:


1- Una gran masa de personas en graves niveles de pobreza, que es la inmensa mayoría e identificada con los llamados “explotados hijos de la tierra”. Y


2- Un segundo grupo, más pequeño, una selecta élite, que goza de riquezas, confort, poder y modernidad. A lo que hay que agregar el dominio del pensamiento que tiene este círculo privilegiado, para quienes opongan una opinión crítica o una reflexión no acorde con la línea de la globalización, son condenados y criminalizados.
      
 Ahora, según estos especialistas, para hablar de identidad nacional, regional o local se hace necesario conocer “un instrumental teórico- conceptual capaz de generar análisis, observaciones, síntesis, deducciones y conclusiones” (Sánchez Manzano, 1986), que permitiría elaborar un estudio que recoja el proceso de apropiación consciente o no de rasgos culturales por parte de una determinada colectividad, de una manera continua y dinámica y que permita diferenciarlo de otros.


Unamuno opinaba que el propósito de conformar una identidad propia implica un largo camino donde “sea yo más yo cada día, tu cada día más tú” para lograr mejor “compenetrar nuestras almas que si me empeño en modelarme a tu imagen o en modelarte a la mía” (2002:10).


 Sin caer en odiosos etnocentrismos, en nuestro propósito de hablar sobre “apureñidad”, que es como señalar la identificación con el sector llanero del territorio venezolano conocido como Apure habría que preguntarse, como bien señala el mismo Unamuno: ¿Somos una nación?, ¿el pueblo llanero es un pueblo diferente al resto de Venezuela?.
      
 Según Lucas (Ob. Cit.: 20-21), hay que entender la Identidad como la “permanencia y el cambio, lo propio como dado y lo propio como adquirido, como aquello construido por el esfuerzo del sujeto que así se esculpe a sí mismo según el ideal de autonomía”
      
 Teniendo ya entendido este concepto, pasamos a hacer un poco de historia. El Llano es uno solo, desde el Casanare hasta el delta del Orinoco, unos 600.000 kilómetros cuadrados aproximadamente; pero cada una de sus partes constituyen un mundo diferente. Cada una de ellas tiene sus particularidades. El tiempo de convivencia crea fuertes nexos de identificación y conciencia de su existencia. Y es así como nos preguntamos: ¿Cuándo, cómo, dónde y porqué aparece el llanero apureño?.