19 de octubre de 2014

La Invasión Europea de 1492, La Independencia Nacional en el Llano Venezolano y Florencio Jiménez en Guayabal



 DESDE APURE:

LA INVASIÓN EUROPEA DE 1492, LA INDEPENDENCIA NACIONAL EN EL LLANO VENEZOLANO Y FLORENCIO JIMÉNEZ EN GUAYABAL


Por ARGENIS MÉNDEZ ECHENIQUE, Cronista de San Fernando de Apure.


“Nuestra historia arranca del indígena que habitaba estas tierras mucho antes de que llegase el español, no sabemos cuánto tiempo atrás; continuó sin interrupción durante tres siglos de la Colonia y prosigue en la República sin solución de continuidad…”



Eduardo Arcila Farías (1968). Historia de la Soberbia y otros ensayos; p. 36.

¿Se deberá conmemorar (o mejor diría, ¿lamentar?) esta importante fecha de nuestra historia, el 12 de Octubre de 1492, así como lo hacemos con el 19 de Abril, el 5 de Julio de 1811 y el 24 de Junio de 1821, principio y fin de una etapa de la redención sociocultural de nuestro pueblo?. Alguien dirá, y con razón, que esta fecha, el 12 de Octubre, marca el comienzo de nuestra tragedia existencial. El producto de ese choque, Latinoamérica, la nueva entidad, ha logrado su independencia política de los antiguos imperios ultramarinos europeos, sin embargo, la lucha continua en el plano económico, ideológico y filosófico; pero, ahora… contra el nuevo y poderoso imperio unipolar norteamericano, que es más pérfido en sus intenciones.


No se puede negar que este día, el 12 de Octubre, resalta en los anales de la Humanidad, de la Patria Grande Americana y de la Patria Chica Venezolana, nuestra Matria. Pues, esta fecha es memorable para Venezuela, para América y el Mundo, porque la visión de un nuevo continente, nueva gente, nueva sociedad, nueva fauna, nueva flora, para los europeos significó un vuelco total en su cosmovisión y concepción ontológica; y constituyó el momento de inicio de un largo proceso de integración del género humano. Simón Bolívar, El Libertador, ya lo anunciaba en su famosa Carta de Jamaica (06/09/1815), cuando señaló que no somos europeos, no somos indios, ni negros… sino un pequeño género humano, que hoy identificamos con el latinoamericano.


Creo conveniente recordar así también la tesis del mexicano José Vasconcelos sobre la “Raza Cósmica”, que nacería de un gran mestizaje universal creado en América. “Surgirá una quinta raza, la COSMICA, raza síntesis, “con la sangre de todos los pueblos”, y (…) tendrá su asiento “en la parte ibérica del continente americano” (Indología, 1924). Aquí entre nosotros, el historiador nativo Luis Beltrán Acosta reconoce la certeza de Vasconcelos al decir que “el ser humano ya es una mescla de abigarrados retazos interétnicos” (La Verdadera Resistencia Indígena contra la Corona española, 2009: 24).

Nada de esto debe extrañarnos, pues otros reconocidos autores, como es el caso de Leopoldo Zea, también lo justifican al hablar de la historicidad del hombre: “la vida humana tiene un carácter que les es peculiar, el no estar hecha sino el de tener que hacerse. El hombre (y por supuesto, también la mujer) tiene que ir haciéndose su vida, y la hace con los medios que su circunstancia le da. El tener que hacerse su vida, es lo que hace al hombre un ser libre”(La Filosofía como compromiso de liberación).


En esta misma línea de pensamiento, el reconocido pensador venezolano Mario Briceño Iragorri recomendaba que para existir como nación, tener patria, en el sentido pleno del término, hay que formar a nuestra gente con sentido histórico, crearle conciencia histórica de su devenir como pueblo, para combatir y prevenir la distorsión de nuestros valores culturales.


Y aquí señalamos que la añeja sentencia del filósofo judío Baruch Spinoza (1632 – 1677), tiene plena validez: “Si deseas que el futuro sea diferente, estudia el pasado”. Es una invitación a estudiar nuestro pasado, nuestra historia. Pero hacerlo con verdadero sentido crítico: “hay que buscarle la quinta pata al gato”, digo yo; con sentido de continuidad y pertinencia. Los procesos históricos son dinámicos, cambian, fluyen…”como los ríos a la mar”.


Algunos estudiosos de nuestra historia hablan de un proceso de nivelación social en Venezuela que comenzó mucho antes de la época de la Gesta de Independencia. Pero habría que pasearse por el panorama histórico de una sociedad esclavista, discriminadora, elitesca y expoliadora como ninguna otra era la hispana colonial, dominada, inicialmente, por un exclusivo grupo social: los blancos; y entre estos, los blancos criollos, los famosos “Mantuanos”, que constituían la Aristocracia Territorial Caraqueña, que es el caso venezolano, y los blancos peninsulares. Los primeros, descendientes de los conquistadores (“Viajeros de Indias”, según el psiquiatra –novelista 3



Francisco Herrera Luque), dueños de haciendas, ganados y esclavos; y los segundos, los nuevos invasores, venidos de España a detentar los cargos oficiales, de gobierno, en nombre del Rey (a hacer fortuna, realmente, como expresó en su momento el cronista Diaz del Castillo).


La supuesta nivelación dentro de la sociedad colonial venezolana, estratificada en cerrados estamentos (donde se manejaba el rígido criterio de que “vientre esclavo engendra esclavo”), se refiere al largo proceso de mestizaje etno -cultural que sufrimos a lo largo y ancho de trescientos años, y muy especialmente se alude a la Real Cédula de Gracias al Sacar, suscrita el 10 de Febrero de 1795. Este documento consistía en un arancel o tarifa donde, mediante el pago de una suma de dinero estipulada en cada caso, se concedían licencias, dispensas y prerrogativas a las personas que lo hubieren solicitado, incluyendo a los pardos, que de esa manera podían aspirar al título de “don” (cuyo supuesto significado era: “de origen noble”), que los equiparaba a los blancos (Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1988: I, 638). 

Pero se sabe así mismo de la fuerte reticencia de los mantuanos a aceptar esa medida real que creó serios resquemores y conflictos dentro de la sociedad caraqueña. Los aristócratas criollos no podían aceptar codearse libremente con alguien de menor categoría social que ellos o con descendientes de sus antiguos esclavos. Eso era escandaloso. ¿Cuándo se había visto algo semejante?. Recuérdese el atropello cometido por ellos contra el padre de Francisco de Miranda, por ser comerciante, de origen canario y no español peninsular; y además, su esposa, madre del Precursor Independentista, era caraqueña no principal y panadera; es decir, gente del pueblo, como cualquiera de nosotros. El estigma persiguió al Generalísimo hasta los tiempos de la Primera República, que se perdió por las oscuras maniobras de los mantuanos contra él.


Debemos saber, así mismo, que los movimientos pre-independentistas en Venezuela, llevados adelante por gente de diversa procedencia étnica, se produjeron desde los primeros tiempos de la invasora presencia europea en nuestro continente; al respecto existen referencias en toda América. En Venezuela, entre tantos hechos, podemos señalar los casos de nuestro gran cacique caribe Guaicaipuro (1560 antes de la fundación de la ciudad de Caracas), del negro Miguel de Buría (1553, antes de la fundación de la ciudad de Barquisimeto), del zambo yaracuyano Andresote (1731, que también hizo sentir su presencia en Cazorla y en sus alrededores); de “La Gran Caribia” (1731 – 1744, terror de los jesuitas y gobernadores hispanos en la Orinoquia), el alzamiento del canario Juan Francisco de León (19 de Abril de 1749, levantado contra los abusos de la Compañía Guipuzcoana); el alzamiento del zambo coriano José Leonardo Chirino, en 1795, queriendo implantar entre nosotros “la ley de los franceses”; la conspiración de Manuel Gual y José María España en 1797, con su proyecto reivindicativo de los grupos étnicos marginados y donde estuvo implicado nuestro admirado Robinson (Don Simón Rodríguez), y las tentativas de invasión promovidas por Francisco de Miranda, en 1806. Sin olvidar innumerables intentos dados en otras latitudes de América, como los casos de los comuneros de El Socorro, en la Nueva Granada, y el del famoso inca Tupac Amaru, en el Perú, en el último cuarto del siglo XVIII, cuyo nombre se ha convertido en los tiempos actuales en un símbolo de lucha contra la opresión imperialista. 


Así como el 12 de Octubre de 1492 es, para nosotros, una fecha de recordar oprobios, podríamos decir que existen innumerables momentos estelares en nuestra historia referentes a la lucha por la libertad y la igualdad, sobresaliendo dos en nuestra memoria colectiva: El 19 de Abril de 1810, cuando en el cabildo caraqueño se inicia el movimiento de emancipación contra la España Borbónica sometida y execrada por Napoleón Bonaparte; y el otro momento crucial es el del 5 de Julio de 1811, cuando se declara formalmente la independencia política de Venezuela contra el finisecular Imperio Español, tal como lo recoge el documento genésico que le daría categoría de Estado libre y soberano a nuestra nación.


Sabemos que ese esfuerzo inicial se perdió y fue necesario que surgiese un nuevo conductor de pueblos y se diese la llamada Campaña Admirable, la Segunda y la Tercera República, las Campañas del Centro, de los Llanos, la de Nueva Granada, la de Carabobo y la del Sur que culminó en Ayacucho. Más de veinte años de lucha. El nuevo líder se encarna en la figura del caraqueño Simón Bolívar, quien mereció por su obra redentora que se le otorgase el título de LIBERTADOR, que él valoraba más que cualquier otro. 5



Y como para que no se olvide, este año estamos celebrando el Bicentenario de la proeza libertaria conocida como Campaña Admirable, punto de partida a la gloria de Bolívar.


Otro hito referencial en este camino de lucha por la libertad es el 15 de Febrero de 1819, momento en que el numen de Bolívar se eleva inmarcesible hasta las cumbres de la gloria para pronunciar su famoso Discurso de Angostura, preludio de la creación de la gran república de sus sueños: Colombia, nombre que tomó del viejo proyecto mirandino de crear un solo país con todas las regiones integrantes del mundo hispanoamericano. Bajo este nombre se cobijaron, inicialmente, tres grandes porciones territoriales del antiguo imperio español: Venezuela, Nueva Granada (que incluía al Istmo de Panamá) y Quito (Ecuador).


Con esto, que parece lo ignoran algunas personas, estoy señalando que el término “Colombia” fue creación de dos venezolanos: Francisco de Miranda y Simón Bolívar. Porque, aunque resulte paradójico, al Gran Almirante le fue escamoteada la gloria de que nuestro continente llevase su nombre.


Fray Jacinto de Carvajal, Primer Cronista de Apure



FRAY JACINTO DE CARVAJAL
PRIMER CRONISTA DE APURE


Ponencia presentada por ARGENIS MÉNDEZ ECHENIQUE, Cronista de San Fernando de Apure y Director del CEHISLLAVE, en el VII ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA en la ciudad de Calabozo, desarrollado durante los días sábado 14 y domingo 15 de Septiembre de 2013, en homenaje al Sesquicentenario de la creación de la Diócesis de Calabozo,  a la cual estuvo adscrita eclesiásticamente Apure.


FRAY JACINTO DE CARVAJAL, PRIMER CRONISTA DE APURE
Por: Argenis Méndez Echenique,
Cronista de San Fernando de Apure

Dando por verídica la Relación del Descubrimiento del rio Apure hasta su ingreso en el Orinoco (escrita con largo título que inicia con las  sugestivas palabras Jornadas Náuticas…) y que su autor, FRAY JACINTO DE CARVAJAL, fue un personaje de carne y hueso, debemos reconocer que esta obra, elaborada en 1648, apenas finalizada  la expedición, constituye la primera obra historiográfica escrita sobre la región conocida hoy día con el nombre de APURE. 

Puede argumentarse que los Welser (1528 – 1548) en sus correrías por toda la Provincia de Venezuela, buscando  el mítico “Dorado” atravesaron varias veces las tierras apureñas, pero en sus  memorias (Nicolás Federman con su conocida Historia Indiana,  particular) no existen referencias concretas ni sobre su gente y sus rasgos culturales ni tampoco a lo atinente al paisaje y fauna llaneras; igualmente podemos asegurar lo mismo sobre exploradores del Orinoco como Diego de Ordaz (1532), Alonso de Herrera y Jerónimo de Ortal (1534) y Antonio de Berríos (1590), que bordearon la región. 

Existe una curiosa obra titulada Los Desiertos de Achaguas (Llanos de Venezuela),  escrita por un extraordinario personaje que firmó su obra con el apelativo de Fray Diego Albéniz de la Cerrada, en la cual se habla de una supuesta expedición, al mando de un Almirante Lope de la Puebla, que partió supuestamente desde Santa Fe de Bogotá en 1520 (que no había sido fundada todavía) y recorrió el extenso territorio apureño (casi 80 mil kilómetros cuadrados); pero lamentablemente debemos reconocer que la misma fue producto de la calenturienta inventiva del villacurano Rafael Bolívar Coronado (el mismo autor de la zarzuela “Alma Llanera”, de la cual se cumplirá próximamente un siglo de haber sido puesta en escena). Este autor, Bolívar Coronado,  engatusó a Rufino Blanco Fombona e hizo que le publicase  tal escrito en España, donde el famoso escritor caraqueño dirigía la Editorial América (Biblioteca Americana de Historia Colonial). Del contenido de este libro es de donde parten distorsionadas informaciones sobre la supuesta fundación de una ciudad llamada San Fernando de los Apures, a orillas del rio Arauca; y, también, una supuesta guerra entre dos aguerridos y sanguinarios grupos (tribus) indígenas, “Achaguas” y “Yaguales”, de donde saldrían vencedores los últimos, por la ayuda que recibieron de las tropas de La Puebla, que luego los traicionaría y sometería a su dominio. Todas las referencias historiográficas de los misioneros hablan de la pasividad de los grupos Achaguas, constantes víctimas de los caribes, quienes los capturaban para venderlos como esclavos.

Repito. Es a partir de 1648 (siglo XVII) cuando la región de Apure comienza a cobrar interés para  los  españoles, momento en que el Padre Carvajal escribe y difunde su obra sobre la expedición realizada por Miguel de Ochogavia el año anterior, donde el misionero actuó como cronista. Pero hay que dejar establecido que ni Ochogavia ni Carvajal  se arrogan el mérito de haber bautizado el río ni la región con el nombre de APURE, cuestión que se vería como lógica si ellos hubiesen sido los primeros en transitar el territorio y sus aguas. Ochogavia y sus acompañantes asumen el nombre como algo establecido desde hace ya cierto tiempo y que no amerita discusión alguna. Su existencia era conocida y así lo deja transparentar Carvajal, cuando habla de un viaje anterior realizado por Ochogavia diez años antes.  

Cuando el autor habla de “descubrimiento” del rio Apure debemos entenderlo en cuanto a que esta vía es una nueva ruta comercial que se está abriendo entre las regiones de Barinas y Guayana, con  comunicación directa al Atlántico, vital para los productos agropecuarios del piedemonte andino, que hasta ese momento, por arbitraria  prohibición virreinal, tenían que ser trasladados en recuas hasta los puertos del Lago de Maracaibo y del litoral central, afrontando una serie de peligros y altos costos económicos.

Durante mucho tiempo el río Apure constituyó una especie de límite o barrera que separaba esta región (mencionada con aire misterioso como “La Otra Banda del Apure”) del resto del país que hoy conocemos como Venezuela. De aquí el que Fray Jacinto de Carvajal, Capellán de Campo de la expedición de 1647, decida agregar a su responsabilidad religiosa la tarea de escribir la famosa relación de su viaje, constituyéndose en su PRIMER  CRONISTA.

Ahora bien: ¿QUIÉN ERA FRAY JACINTO DE CARVAJAL?. De acuerdo a los investigadores, entre los  que destaca el ya desaparecido MIGUEL ACOSTA SAIGNES, quien prologó la edición venezolana publicada por Edime en 1956, este señor Carvajal habría nacido en Extremadura (España) hacia el año 1567 (el mismo de la fundación de Caracas), “sin que pueda precisarse el pueblo en que vio la luz, como tampoco la familia a la que pertenecía, pues únicamente se sabe que su madre se llamaba Ana”.

Breve Historia de la Radiodifusión en Apure




BREVE HISTORIA DE LA  RADIODIFUSIÓN EN APURE
(Ensayo para la 5ª. Edición de la Historia de Apure)
Por: Argenis Méndez Echenique
Cronista de San Fernando de Apure

      Investigar sobre la historia del proceso de establecimiento de los medios de comunicación social en Apure es un tema de sumo interés. Es uno de los pocos aspectos en que la iniciativa privada regional ha puesto  e.mpeño en salir adelante. Por lo menos, es lo que vemos hoy con la proliferación de estaciones radiales por todos los ámbitos apureños; incluso manejándose proyectos, bastante avanzados ya, sobre una estación televisora local.
     
Los primeros tiempos de la radiodifusión en Apure no están muy bien definidos. Pues, se señala como pionero de esta actividad a un señor llamado Antonio Mejías, mecánico de automóviles, quien hacia 1934 construyó en San Fernando una rudimentaria planta trasmisora, logrando salir al aire con algunos programas culturales, durante  dos o tres meses. Este primer intento no pudo concretarse por el poco o ningún apoyo oficial o privado prestado al proyecto.  El Profesor Manuel Bermúdez (1), académico de la Lengua, especialista en los medios de comunicación de masa y cronista de “Perro Seco”, precisa que la actuación del señor Mejías se dio en 1941, cuando organiza un espectáculo sabatino que llamó “La Hora de los Aficionados”, con una duración de dos horas, casi radiofónico pero en circuito cerrado, en las instalaciones de los cines “Royal” y “Libertador”, ambos ya desaparecidos. Estas trasmisiones, supuestamente, se mantuvieron durante veintidós meses y permitieron que muchos sanfernandinos pusieran a prueba sus talentos vocales.
    
 La poca continuidad inicial  no debe verse como un fracaso en esta empresa. La radiodifusión a nivel mundial apenas estaba dando sus primeros pasos. Y si  revisamos la historia de la misma encontramos cosas sorprendentes. Aún cuando se considera al inglés JAMES CLERK MAXWELL (1831 – 1879) como el precursor de la radio, no hay que dejar de lado las teorías de su paisano Michael Faraday (1791 – 1867), quien con sus estudios sobre la electricidad dio paso a las investigaciones sobre el mundo de la electromagnética, elemental base de las telecomunicaciones. Maxwell descubrió las ondas luminosas trasmitidas a través de  la electricidad y lo dio a conocer en 1865 con su libro Teoría del Campo Magnético. Sin embargo, el primero en darle uso practico al descubrimiento fue el físico alemán HEINRICH HERTZ (1857 – 1894), al construir el primer aparato trasmisor y receptor en 1888, que hace realidad “la existencia física de las ondas electromagnéticas, midiendo su longitud y su velocidad” (2).  Por eso, cuando hablamos de ondas hertzianas le estamos rindiendo homenaje a su nombre. Pero la primera trasmisión  radial fue hecha por el canadiense  Reginald Aubrey  Fessenden, el 24 de diciembre de 1906, en Brand Rock, Massachuset, Estados Unidos, utilizando un micrófono enfriado con agua para modular un alternador Alexanderson de 1 Kw de potencia; la emisión se efectuó en 50 khz. 
     
La comercialización de la radiodifusión comenzó en Inglaterra, donde la actividad radial se había iniciado en 1920. Así, en 1922 la BRITISH BROADCASTING COMPANY obtiene la primera licencia para explotar este renglón. Esta compañía se había formado por la combinación de intereses de seis grandes empresas de productos eléctricos y de radio, que comenzaron a producir  radiorreceptores a gran escala. Para esa fecha, en los Estados Unidos de América ya existían alrededor de 600 estaciones de radio. Las programaciones en idioma castellano se iniciaron en España, hacia 1924.
   
  En Venezuela, las actividades de radiodifusión, con carácter legal, empiezan en 1926, por iniciativa del venezolano LUIS ROBERTO SCHOLTZ y el curazoleño ALFREDO MOLLER.  Scholtz había logrado interesar en el proyecto al Coronel ARTURO SANTANA, edecán del General José Vicente Gómez, hijo del Dictador y Vicepresidente de la República, por lo que les dan luz verde para actuar. Inmediatamente se constituye una compañía anónima  (Santana & Scholtz), con participación de altos personeros del régimen. De ese modo, en Mayo de 1926 entra en funcionamiento la Emisora “AYRE”, con un trasmisor Western Electric de 1 kw.  La emisora duró en funcionamiento hasta 1928, ante la imposibilidad de hacer programas y noticieros variados que no atentasen contra la tranquilidad gomecista (3).  La actividad radial en la provincia comienza por Maracaibo, cuando el 17 de Julio de 1930 se atreve Luis Mantelini a salir al aire con un trasmisor que él mismo había construido y da vida a “Radiodifusora Maracaibo”, de poca duración (4).
   
  Puede considerarse que la radiodifusión venezolana va a consolidarse como empresa estable con el establecimiento de Radio Caracas, que comienza sus actividades con el nombre de “Broadcasting Caracas”, el día 09 de Diciembre de 1930, con la trasmisión a control remoto del acto de inauguración, por parte del Gobierno Nacional,  de una estatua del Presidente norteamericano Henry Clay, en la plazoleta caraqueña que lleva su nombre. Esta radio surge de la iniciativa del villacurano Edgar J. Anzola (1893 -  1981) y del caraqueño Ricardo Espina (1905 – 1981), quienes entusiasman al científico y hombre de empresas norteamericano, radicado en nuestro país, William Henry Phelps (1875 – 1965), Gerente en Venezuela de los automóviles Ford y dueño del “Almacen Americano”, quien acepta la idea y se convierte en el socio capitalista. Anzola y Espina van a sentar brillantes precedentes en esta actividad. En 1935 la empresa adopta el nombre de “Radio Caracas”, con el que se le conoce hoy día. Es la empresa radial de más larga trayectoria en Venezuela.
   
  Al conocerse estos datos, se puede deducir que nuestro país y Apure no estaban tan lejos de las innovaciones tecnológicas que se estaban dando en ese momento a nivel internacional en los medios de comunicación. Y así, el arranque firme de la actividad de radiodifusión en Apure se  va a dar el día 1º de Enero de 1948, cuando sale al aire la emisora “La Voz de Apure”.
    
 Esta empresa surge como un proyecto colectivo, “comunitario” diríamos hoy. Así lo dan entender los Estatutos de la Compañía Anónima “La Voz de Apure” (5), en su artículo 1º:  “La Compañía Anónima “La Voz de Apure” es una sociedad producto de viejas aspiraciones colectivas que se encaminan hacia el progreso material, cultural y moral de esta Entidad Federal, mediante el aprovechamiento de los ahorros del mayor número de personas que a la vez que aspiran hacerlos producir, fomentan el engrandecimiento de Apure”.  El capital social de la empresa era de sesenta mil bolívares (Bs. 60.000.oo), dividido en acciones emitidas al valor de cien bolívares cada una (artículo 3º). 
   
  La administración de la radio se puso en manos de una Junta Directiva, integrada por cinco miembros: Un Presidente y Cuatro Vocales, con cuatro suplentes   que tenían como misión suplir a los vocales. Además, existían un Director Gerente y un Administrador, electos por la Junta Directiva, dentro o fuera de su seno, con preferencia accionista.  La primera Junta Directiva, que fue la que aprobó los Estatutos, estuvo constituida por:  ARTURO CARDOZO, Presidente (abogado e historiador trujillano de larga trayectoria en las luchas sociales en Venezuela;  fallecido  en Mayo de 1999); ANTONIO CESTARI FINAMORE, 1º Vocal (farmaceuta apureño, fallecido hace unos treinta  años); PEDRO ELÍAS HERNANDEZ FIGUEREDO (Jurista, político e intelectual apureño, Presidente de la Fundación “Rómulo Gallegos”; falleció el año pasado en Caracas); EMILIO A. OSORIO, 3º Vocal; y VALENTÍN MUJICA ESTÉ, 4º Vocal (comerciante y ganadero apureño muy apreciado en la comunidad, fallecido hace aproximadamente  quince años).  El Registro Legal de esta empresa se realizó el día 9 de Agosto de 1947 en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Estado Apure, bajo el Nº 9 del Registro de Comercio (6).
     
Entre los  accionistas fundadores, aparte de los integrantes de la Junta Directiva, se contaban personas de diferentes ideologías y procedencias geográficas, que aspiraban a que se realizase una acción progresista y transformadora de Apure:  Rosita Cestari Finamore, Rosita Laroche, Humberto Barrios Araujo, Rigoberto Henriquez Vera, Luis Manuel Peñalver, Juan Salerno Melo, Julio César Sánchez Olivo, Oscar Muguerza Godoy, Pablo Salas Castillo, Rafael Azopardo, Manuel Martínez (“Manuel”), José Manuel Castillo, Pedro Manuel Castillo, Francisco Pinto Sifontes, Víctor Rocha, César Hernández, José Alvarez R., Josefina de Silva, Alberto Carrasquel, Italo Decanio D’Amico y el Ejecutivo del Estado Apure.
     
Al correr del tiempo, los diferentes socios fueron vendiendo, o cediendo, en su totalidad, las acciones a Rosita Cestari Finamore, Directora de la Estación y alma de la institución, quien quedó, al final,  como única propietaria de la empresa. La última transacción de compra se hizo el día 6 de Agosto de 1959, cuando Rosita adquirió las nueve acciones pertenecientes al Ejecutivo Regional. Este hecho determinó la desaparición de la Compañía Anónima, por lo que se hizo un nuevo registro de comercio y la empresa pasó a llamarse “Radiodifusora La Voz de Apure”, quedando como una firma personal. Sus Siglas son: YVRD.


Acción como Miembro Fundador  perteneciente a Don Julio César Sánchez Olivo

      En una primera etapa (1948 – 1962), la emisora trasmitió sus programaciones en onda corta, 4.820, en la banda de 49 mts. De allí en adelante, al otorgarle el Ministerio de Comunicaciones  el respectivo permiso, opera en onda larga, en el dial 1220 khz, que mantiene actualmente. Su primera sede estuvo frente al puerto de San Fernando, en una esquina de la edificación  conocida como “La Salina”, cerca del malecón de Ligeron, en un local, denominado “El Tamarindo”  (no confundir con la Urbanización “El Tamarindo”), que todavía se conserva en pie.
     
La actuación de Rosita Cestari fue encomiable, fundamentalmente por su gran dedicación a las actividades culturales y artísticas, promoviendo nuevos valores, tanto a nivel regional como nacional. La labor cumplida por esta radioemisora podría resumirse en las aleccionadoras palabras que la misma Rosita  pronunció en 1982 (7), ante la IV Convención de Gobernadores de la Región Los Llanos, efectuada en San Fernando de Apure:

La Colonia Siria en Apure



LA COLONIA SIRIA EN APURE
Argenis Méndez Echenique
Cronista de San Fernando de Apure
ANH

       Con el propósito de enriquecer la información demográfica que doy en mi libro Historia de Apure (cuatro ediciones), desde hace cierto tiempo he estado trabajando en su ampliación. Así, en el 2002, publiqué el folleto Presencia Francesa en Apure (dos ediciones, una de ellas por el Ministerio de la Cultura en el 2008) y nuestra labor de búsqueda de datos se ha ampliado a las colonias italianas, alemanas, españolas (canarias, principalmente), portuguesa, chinas, entre otras. Ahora lo hago con los árabes, quienes en Apure se agruparon inicialmente en una asociación conocida como “Colonia Siria”, de la cual localicé su Acta de Fundación en San Fernando de Apure (27/07/1917). Este hecho de asociación está vinculado a nuestra historia regional debido a la relevancia económica y social de sus integrantes y, también, por sus aportes a la comunidad apureña. Un ejemplo de ello lo constituyó la donación del reloj para la antigua Iglesia Parroquial de San Fernando de Apure.
       En el famoso periódico sanfernandino Letras (N° 160, del día 22 de Diciembre de 1917) leemos: “Ya está colocado en la torre de nuestro templo el magnífico reloj construido por el señor Ramón Méndez Figueredo, quien vino personalmente a encargarse del trabajo. Para el 31 próximo será inaugurado”. Este reloj, como ya señalamos, fue un obsequio de la Colonia Siria residente en Apure (bajo esta denominación se abrigaban todos los in migrantes árabes que habían llegado a Venezuela, desde fines del siglo XIX).
       La Junta Directiva de la Colonia Siria de Apure se instaló el día 27 de Julio de 1917 y tenía como uno de sus objetivos el obsequio del reloj para la Iglesia de San Fernando (el Acta de Instalación fue publicada en Letras, N° 153, del 23 de Agosto de ese mismo año, cuyo texto es como sigue:
En la ciudad de San Fernando, capital del Estado Apure, a los 27 días del mes de Julio de mil novecientos diez y siete, reunidos en la casa de habitación del señor Chara Lattuf N., los señores Lisandro Ramos, Teófilo Bezara, Chara Lattuf N., Natalio López, Abelardo Cecín, Abelardo Lattuf, José Rujana, Assad Zraid, Elías Gapuz, Amíín J. Abunassar, Jorge Zoppi, Antonio Dumith y Antonio Damas, con el objeto especial de constituir la Junta de la Colonia Siria, que ha de ocuparse del obsequio que a nombre de la Colonia Siria se ha ofrecido para el Gobierno y pueblo de San Fernando. Se procedió a formar la mesa preparatoria bajo la dirección del señor Lisandro Ramos, por ser el más edad y sirvió de Secretario el señor Assad Zraid; constituida así dicha mesa, el señor Chara Lattuf N., debidamente apoyado propuso: que se proceda a elegir (sic) por votación nominal los miembros de la expresada Junta. Puesta en consideración la moción resultó aprobada y se nombraron escrutadores a los señores Natalio López y Elías Gapuz. Recojidas (sic) las votaciones resultaron electos por mayoría de votos para Presidente, el señor Teófilo Bezara; para Primer Vice – Presidente, Chara Lattuf N.; para Tesorero, Jorge A. Abunassar; para Vocales, todos los miembros que componen la Colonia Siria residente en esta ciudad que se encuentran presentes o que estén ausdentes. En seguida se excitó a todos los miembros presentes a inscribirse en la lista respectiva, cada uno con la contribución que espontáneamente desea dar para así formar el capital y gastos que ha de ocasionar el costo del reloj ofrecido y demás gastos de inauguración, lo cual se hizo inmediatamente suscribiéndose los presentes y fijándose su cuota a los no presentes. A propuesta del señor Natalio López, se dispuso participar a todos los sirios residentes en el Estado de la resolución tomada para que contribuyan también a la adquisición de la obra iniciada por el Presidente Constitucional del Estado [general Vincencio Pérez Soto] y el Pbro. Serafín Cedeño C., Cura y Vicario de esta feligresía…. Firman los presentes:
El Presidente, Teófilo Bezara. El 1° Vice – Presidente, Lisandro Ramos; el “° Vice – Presidente, Chara Lattuf N.; el Secretario, A.J. Abunassar. Vocales: Natalio López, Abaham Bezara, Antonio Dumith, Antonio Damas, José Rujana, Félix Abraham, Assad Zraid B., Abelardo Lattuf N., Abelardo Cecin, Antonio Fares T., Elías Gapuz, Chagín Buaiz, Jorge Court, José Morales, Bezara Llaport, Bezara Camel, Gandul Gracia, Elías Camel, Blas Buiaz, Abraham Ramos, M. Abraham”.
       Era el tiempo en que se estaba iniciando la corriente migratoria del Viejo Mundo hacia América y todos los recién llegados querían demostrar su agradecimiento a los habitantes de estas tierras por su generosa acogida. Después llegarían los Bestene, los Jaua, los Mattar,  los Zoppi…, entre otros, que echaron raíces y se integraron a nuestra sociedad.  


18 de octubre de 2014

El Cronista Don Julio César Sánchez Olivo



EL  CRONISTA  DON JULIO CÉSAR SÁNCHEZ OLIVO.

      Poeta, Ensayista, Periodista, Promotor Social y Cultural, Político y, fundamentalmente, Amador de su Tierra. Don Julio César Sánchez Olivo nació en las cercanías de la población apureña de Guachara, en pleno Cajón de Arauca, el díooa 21 de Octubre de 1909, de la unión matrimonial de Don Teodoro Sánchez Osto con Doña María Josefina Olivo Fuentes de Sánchez.  Era el segundo de tres hermanos.
      La carencia de facilidades para instruirse en un medio aislado y bravío como el del Apure de ese tiempo la suplió la propia madre, pues el padre había muerto en 1913. El mismo Sánchez Olivo decía que él era autodidacta, puesto solo asistió a una escuela de Primeras Letras durante unos pocos meses. La mayor parte de la orientación educativa la recibió de Doña María, su madre, quien se empeñó en que escribiera una plana diaria, copiando regularmente del Consejero de la Juventud, o del Manual de Urbanidad, de Manuel A. Carreño, y leyera sobre gramática, geografía, historia, aritmética y algunos otros libros escolares, logrando inculcarle el hábito de la lectura. A los doce años ya había incursionado por la Biblia, Don Quijote de la Mancha, las obras de Víctor Hugo, Alejandro Dumas, padre e hijo.
        Don Julio César vivió sus primeros veinte años en los hatos “chaparralito” y “Los Cañitos”, propiedad de su familia, por lo que en sus niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado “llanero” toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño. Además, aprendió a versificar y contrapuntear al pie del arpa, poniendo de manifiesto su facilidad para la improvisación relancina, característica de los cantores sabaneros.
       En 1928 se traslada a San Fernando, donde trabaja como contabiliza de varias casas comerciales de la plaza, hace algunas pasantías como secretario de algunas prefecturas apureñas y en 1937 inicia una incesante actividad periodística que va a llegar hasta  sus últimos momentos de vida (su pimer artículo de prensa lo tituló “Gobernadores y Prefectos”, publicándolo en el semanario Cordura,  que estaba dirigido por el Dr. Angel Domingo Beroes). Su actividad es incesante: en 1938 funda, con algunos amigos, la “Asociación de Pequeños Criadores del Estado Apure”.  Ese año también actúa, por poco tiempo,  como Secretario General de Gobierno, con  el Dr. Alejandro Rivas Vásquez, Presidente del Estado Apure.
       En 1939 es detenido por sus artículos contra el régimen del General Eleazar López Contreras, permaneciendo preso durante año y medio. En 1941 inicia su famosa columna periodística “Camino Real”, en el Semanario Pueblo,  dirigido por Pedro Elías Hernández Figueredo. En 1942 participa en la fundación de la Asociación Regional de Ganaderos del Estado Apure, en San Fernando.  En 1943 contrae matrimonio con Guillermina Fernández Navas, pero no tuvo descendencia y todo su cariño lo volcó hacia sus sobrinos.
       En 1944 se inscribió en el partido Acción Democrática, codeándose con la dirigencia regional y nacional de este ente político. En 1945 es uno de los promotores del Comité “Pro-Restablecimiento de las Vías Fluviales en Apure”, en la ciudad de Caracas; recae en su persona la responsabilidad de Secretario General del mismo, y el de Presidente en el Dr. Saverio Barbarito Echenique. En 1945, después del derrocamiento del General Isaías Medina Angarita, fue nombrado Secretario General de gobierno por el nuevo Presidente del Estado, Juan Salerno Melo; después Carlos Elías (“Concho”) Vivas lo ratifica en el mismo cargo, correspondiéndole entre el cargo de Primer Magistrado Regional al Dr. Pedro Elías Hernández Figueredo, quien lo ratifica en el cargo de Secretario General.
       En 1946 asistió como Diputado por Apure ante la Asamblea Nacional Constituyente de ese año.  En 1950 es detenido por las autoridades perzjimenistas de Apure y después de tenerlo noventa días incomunicado, lo expulsan del Estado y se radica en la ciudad de Valle de La Pascua, donde, aparte de las actividades comerciales a que se dedica, se ocupa en los ratos libres de la actividad intelectual.  En 1958 vuelve a Apure y es electo Senador de la República por el Estado Apure (1959 – 1964).
       En 1959 funda con otros apureños en Caracas el “Comité Amigos de Apure”, cuya presidencia ejerce la Dra. María Josefa Salerno, para luchar por un Apure mejor.  Con ese mismo propósito inicia un programa  semanal por Radio Continente, que titula “Apure en Marcha”.  En San Fernando funda el quincenario El Apureño, donde escribe con el pseudónimo de “Yaruro”.  En todo ese tiempo la producción literaria va surgiendo poco a poco, como decantándose con las diversas peripecias que la vida le depara a Sánchez Olivo.
       Su estadía en el Congreso Nacional la utiliza para plantear  soluciones a los diferentes problemas que acogotan a su Apure; así plantea la construcción de carreteras, defensas contra las  inundaciones, y un “Plan de Desarrollo Integral para Apure”; en 1968, a través del periódico Impacto, de San Juan de los Morros, propone la creación de una Corporación de Desarrollo para los Llanos Centro – Sur, que puede considerarse como un antecedente directo de lo que hoy es CORPOLLANOS.
      En 1969 se establece en San Fernando y el día 1º de Junio inicia un programa radial dominical en la emisora “La Voz de Apure”, que tiene como nombre “El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre”, con el propósito de demostrarle a propios y extraños que Apure si ha tenido y tiene una muy sobrada tradición cultural. Ese programa después lo llevó a otras estaciones de radio, manteniéndolo en el aire, casi  hasta su muerte, en 1988. Del Asilo de Ancianos de Biruaca, donde se había refugiado en los últimos años, partía semanalmente a cumplir su compromiso con Apure. Su programa era una cátedra libre a través de la radio, donde Sánchez Olivo hablaba de las viejas tradiciones, costumbres e historia del Llano  Apureño, despertando en sus habitantes el interés de luchar por el bienestar de su tierra, sin olvidar sus propias raíces.
       Su  telurismo lo lleva a expresar  cantando lo que siente, fundamentalmente en el poemario Por el Rumbo del Recuerdo (dos ediciones. La primera, de 1975,  con prólogo del intelectual margariteño  Efraín Subero):

Mi verso viene del llano
y vuelve al llano mi verso;
de allá viene, hacia allá va,
por el rumbo del recuerdo.
Como me lo dio mi tierra
así mismo lo devuelvo
rudo, orgulloso, sencillo,
sin adornos forasteros.

        En su producción poética se siente la fuerte influencia de los viejos romances castellanos, igual a como puede palparse en los versos de otros bardos compenetrados con el terruño, como Lazo Martí, Alberto Arvelo Torrealba, Germán Fleitas Beroes o  cualquier otro coplero llanero. Es el legado innegable del hombre de la sabana abierta a los cuatro vientos.
         Por iniciativa suya, en Apure es creado una organización parecida a la que funcionó en Caracas: Comité Amigos de Apure “María Josefa Salerno”, en recordatorio a fallecida Dra. Salerno; también la “Biblioteca de Autores y Temas Apureños”  y la Oficina del Cronista del Estado Apure, que le permite a los apureños dar a la luz pública sus  producciones literarias. 
        En 1982 la Academia Venezolana  de la Lengua  lo nombra Miembro Correspondiente suyo por el Estado Apure y en 1986 hace lo mismo la Academia Nacional de la Historia. Ese año 86 es nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”.   Aparte de estos reconocimientos, varias bibliotecas y calles de  Apure  llevan su nombre.
      Julio César Sánchez Olivo murió en la ciudad de Maracay, el día 22 de Abril de 1988 y sus restos mortales fueron trasladados a San Fernando, donde reposan en el viejo cementerio de la capital apureña (en “Jobalito”).
      Uno de los estudiosos de su vida y obra opina de Sánchez Olivo como sigue:  “En su largo recorrido vital bien puede mirar hacia atrás, para sentirse sinceramente contento de los años vividos, porque ha mantenido preclara vivencia de las letras, la cultura, las ciencias y el periodismo. Hombre ponderado y culto, de finos modales y temperamento reposado, guía y doctor del intelecto, escritor de atildada pluma, historiógrafo y académico.  Llanero integral que supo amar a su tierra y manejar su pluma polémica con destreza, cariño y sabiduría. Su vida fuente inagotable de bondad generosa. Su nombre perdurará en la llanura como ejemplo altamente inspirador para las nuevas generaciones.

(AME, 1993:  7-13).