18 de diciembre de 2014

Aligheri Filiberto Gonzalez



ALIGHERI FILIBERTO GONZÁLEZ
(1932 – 2014)



Argenis Méndez Echenique
Biruaca, 29/11/2014.

 Siendo hijo de un sastre italiano residenciado en San Fernando (Blás Bruno), no debe extrañarnos que este ilustre personaje llevase el nombre del autor de la Divina Comedia., como predestinándolo a actividades revolucionarias, especialmente las ligadas a las artes plásticas y al bolivarianismo: Alighieri Filiberto González (26/7/1932 – 24/11/2014).
      
 Conocimos primeramente a su hermano Ítalo, cuando regresamos a nuestro terruño apureño. A Alighieri lo vislumbramos inicialmente a través de su estatua en la Plaza Bolívar de Biruaca, que sería inaugurada en la luctuosa fecha del héroe, el 17 de Diciembre de 1972.  No asistimos al acto de develación pero conocemos el discurso pronunciado por el Dr. Pedro Elías Hernández Figueredo (1918 – 2002), avecindado para ese entonces en su querida “YERBABUENA”, quien acertadamente señaló: “El artista ha concebido y realizado una auténtica estatua pedestre del Libertador… Un hombre con los pies bien puestos sobre la tierra, dispuesto a dejar huellas profundas sobre ella, como las dejó, porque dentro de la cabeza le cabalgaban ideas firmes  y claras sobre a libertad del hombre, la independencia de los pueblos, la soberanía de las naciones, la libre determinación de las mismas, sin intervenciones fenicias; contra el colonialismo y especialmente sobre la unidad de todos los hombres y mujeres del mundo latinoamericano como cuestión fundamental para el logro de todos los anteriores objetivos…”.

      
 Siempre nos llamó la atención este monumento por su originalidad y sentido libertario, y así se lo comentamos en 1980 a Don Luis Cubillán Fonseca, para ese entonces funcionario de las Naciones Unidas que visitaba Apure, con motivo de inspeccionar los monumentos históricos de la región (Monumento a la Bandera, Nazareno de Achaguas, Brazo de Páez, Obelisco de Mucuritas…). Este señor Cubillán se lo comentó luego a Rafael Pineda (Presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, quien realizaba en ese momento una investigación sobre la imagen estatuaria de Simón Bolívar, El Libertador, en todo el mundo, con el propósito de publicar un libro, que se concretó en la obra Las Estatuas de Simón Bolívar en el Mundo.  en 1983, con motivo de la conmemoración del Bicentenario del Padre de la Patria.

       
 Pineda me escribió (20/01/1983) solicitando información urgente sobre este Bolívar anti-imperialista perdido en lo más recóndito del Llano Venezolano, porque deseaba incluirlo en el libro que estaba por culminar: “Nuestro común amigo Luis Cubillán Fonseca de Valencia me informó que en los alrededores de  San Fernando hay un caserío donde se encuentra una estatua de Simón Bolívar que, al parecer, no tiene precedente en su iconografía, pues lo representa montado sobre el globo terráqueo y rompiendo cadenas… Por eso me dirijo a usted con el ruego de proporcionarme una fotografía de dicha estatua, la fecha de inauguración que debe estar inscrita en el pedestal, y el nombre del autor… estoy preparando un libro titulado “Las estatuas de Simón Bolívar en el Mundo”.

        
Ello me llevó a buscar a Alighieri en su casa de familia en Biruaca. No lo localicé en ese entonces, pero me entrevisté con su hija María Teresa, quien me ofreció una amplia información sobre su padre y la obra que venía realizando (sin ningún apoyo oficial). Prácticamente un autodidacta que aprendió a trabajar el cemento y las cabillas para darles forma artística: María Lionza, José Gregorio Hernández, Simón Bolívar, entre otras. Me acompañó a tomar fotografías del Bolívar sobre el globo terráqueo y a tomar los datos necesarios para su registro en el libro del crítico Pineda. A los pocos meses salió publicado el esperado texto, auspiciado por el Centro Simón Bolívar,  de Caracas. Sin embargo, tuve que esperar tres años para adquirir un ejemplar, el cual mostré a Aligheri, quien se mostró muy orgulloso de la reseña, puesto que lo proyectaba a la fama internacional. Solo pude obsequiar un ejemplar del libro de Pineda al amigo Alighieri en febrero de este año 2014, cuando, en un sencillo acto, se lo entregué, en presencia del poeta Rómulo Eudoro González.  Ya, desde hacía tiempo, la imagen de la estatua se había convertido en un ícono de Biruaca (quien la vea, estando en cualquier parte del mundo, puede asegurar con toda certeza que la misma corresponde a la Plaza Bolívar de esta ciudad apureña).

      
 Por ello dijimos el día del homenaje póstumo rendido a su memoria en la plaza (de cuerpo presente) que el nombre de Alighieri desparecería de la memoria de sus amigos, de sus familiares y de los anales históricos de Apure y de Biruaca el día que sea destruida su obra escultórica. En 1993, un grupo de personas ignorantes de su simbólico significado (libertad, anti-imperialismo, soberanía y autodeterminación), pretendieron destruirla, pero el pueblo supo defender su valioso patrimonio histórico y allí continúa Bolívar, airoso, empuñando la espada de la independencia y la autonomía.

      
 En el 2006, el Instituto de Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, lo incluyó en el inventario de obras que realizó a nivel nacional, protegiendo legalmente su existencia. Así mismo, la Alcaldía de Biruaca procedió a declararlo Patrimonio Histórico Municipal.

       
 Este es mi humilde tributo a Alighieri, con la esperanza de que su obra y mensaje perdure por mucho tiempo y que sus hijos, nietos y allegados se sientan orgullosos de haber conocido y tratado a un apureño extraordinario de su talla humana, llena de sueños de redención para su pueblo.



17 de diciembre de 2014

Aproximación a una Genealogía Guariqueña en el Bajo Apure



LÍNEAS DE APROXIMACIÓN A UNA GENEALOGÍA GUARIQUEÑA  EN EL BAJO APURE A FINALES DEL SIGLO XIX Y COMIENZOS DEL XX: FAMILIAS ÁLVAREZ, DÍAZ, HERNANDEZ,  HURTADO, MIRABAL, MUJICA, PALACIO, PÉREZ, RODRÍGUEZ, VISO…



PONENCIA ante EL VIII ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA EN CALABOZO, en homenaje a la ORQUESTA INFANTIL Y JUVENIL "ANTONIO ESTÉVEZ" de Calabozo, con motivo de arribar a su XX Aniversario de Fundación (Días sábado 20 y domingo 21 de septiembre 2014).




“Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte; pueden producir brillantez individualidades aisladas, rasgos de pasión, de ingenio y hasta de genio y serán como relámpagos que acrecenta mas y  más la lobreguez  de la noche”

(M. Menéndez y Pelayo).

       
 Trazar líneas genealógicas en un pueblo como el llanero apureño es tarea bastante complicada, debido a múltiples razones: inexistencia o desorganización de archivos que conserven el acervo documental regional, poca costumbre de registrar civil y eclesiásticamente las uniones matrimoniales, ignorancia o desmemoria en los integrantes de las familias habitantes de la región, carencia de bibliografía que trate el tema y otras tantas fallas. Además, hay que tener en cuenta que en el caso de las pocas familias de origen esclavo aparecen registradas con el apellido de sus dueños;  y, en el caso de la población indígena, al cristianizarse perdían sus nombres originales, adoptando en muchas ocasiones los nombres y apellidos de sus padrinos de origen europeo (casos muy frecuentes en Apure por su alto índice de población autóctona). La única ciudad apureña que puede esgrimir un Acta de Fundación, de acuerdo con los cánones hispanos, es San Fernando de Apure; las demás eran antiguas comunidades indígenas organizadas a la manera europea por los misioneros evangelizadores. 

       
 De allí que este ensayo, producto de la investigación que realiza el autor, desde hace varios años, sobre el devenir socio-histórico de la población de  El Yagual,  en el Bajo Apure, a orillas del río Arauca y escenario de una de las más famosas proezas del general José Antonio Páez contra las tropas realistas durante la Guerra de Independencia Nacional, puede contener, y doy por descontado que es así, una serie de vacíos y errores (la línea genealógica sólo se ha establecido con relación a la población criolla de origen europeo, porque era  la que quedaba inscrita en los libros llevados por la Iglesia Católica o el Registro Civil). De aquí la idea es enriquecer su contenido con los aportes que reciba de quienes  lean el ensayo y conozcan mejor sobre este tema genealógico.

      
 Nuestra exploración, en el campo demográfico, nos ha conducido a observar que Venezuela y los Llanos fueron ocupados originalmente por grupos étnicos de diferentes procedencias, que en nuestro caso  se manifiesta en pueblos achaguas (arawacos), caribes, otomacos, yaruros (pumé),  entre otros tantos que tomaron el territorio llanero apureño como escenario de sus correrías. Podría decirse que ese deambular comenzó  su declive en Apure hacia mediados del siglo XVIII, cuando comienza la invasión europea de manera sistemática, que  organiza las comunidades indígenas bajo los patrones urbanos hispanos.

        
Cuando a la Aristocracia Territorial Caraqueña de la época colonial, con fuerte asiento en Calabozo, le fue quedando estrecha la inmensidad llanera de la región centro-norte de Venezuela, tendieron su vista hacia el sur, más allá, hacia “la otra banda del Apure”, que consideraron tierras “inexploradas” por los europeos, pues los límites de la Provincia de Caracas, por el sur, llegaban hasta la margen izquierda del Apure, donde hoy se asienta Puerto Miranda, Municipio Camaguán, Estado Guárico; sin tomar en cuenta que estos espacios correspondían a otra entidad político – territorial (Provincia de Maracaibo, primero, y luego Provincia de Barinas, de 1786 en adelante) comenzaron su invasión a las tierras comprendidas entre el Apure y el Meta: “…antes del año de mil setecientos cincuenta y ocho emprendieron a su propia costa y con riesgo evidente de sus vidas y haciendo la pacificación y descubrimiento de las tierras del otro lado del Apure, así a la parte del Orinoco los que no se había pisado hasta entonces por español alguno”. AGI. Caracas, 399: 34v – 35 (Botello, 1998: 14).

      
 Pero antes de la llegada de los misioneros capuchinos andaluces, los pobladores de estas tierras eran catequizados por misioneros jesuitas, venidos del Virreinato de Santa Fe, que establecieron hatos y pueblos de misión a orillas de los ríos Orinoco, Capanaparo, Sinaruco y Meta, presentes hasta el momento de su expulsión de todo el Imperio Español por Carlos III,  en 1767. Aquí se observa fácilmente la falaz argumentación de los voraces “terracogientes” coloniales, entre quienes destacan Mier y Terán, Domínguez, Blanco y Ponte, Camacho, Gamarra, Hurtado, Marrero, Mirabal, Rodríguez, quienes se valen de sus influencias políticas, religiosas y socioeconómicas para darle cierto aspecto de legalidad a la usurpación que realizan en el Apure de entonces. Cuando se crea la Provincia de Barinas (por Real Cédula del 15/02/1786), que abarcaba   también el territorio apureño, se inician los conflictos.                                                                                                                                                                                              

Es deducible que el primer comandante militar y gobernador de la nueva entidad provincial, don Fernando Miyares González, funda la villa de San Fernando de Apure (Acta del 28/02/1788), con el propósito de contener los desafueros de los terratenientes caraqueños, además de controlar el comercio fluvial ilegal que  realizaban ingleses, franceses y holandeses hacia Guayana y las Antillas. Sin embargo, los Mier y Terán y Domínguez pretendieron en varias oportunidades desalojar a los sanfernandinos de sus tierras, asentados legalmente y poseían, incluso, una cédula real que le daba la categoría de villa a la comunidad recién establecida.

       
 Como es de observar, entre los primeros que incursionan en las tierras de “la Otra Banda del Apure” están prominentes figuras de la élite caraqueña, que  instalaron sus bases inicialmente en San Sebastián de los Reyes, para luego incursionar hacia San Carlos de Austria, Guanare y Calabozo, donde sentaron sus reales. Para ir más allá de sus límites tradicionales y legales, idearon establecer una punta de playa en las cercanías del Apure y fundaron la Villa de San Jaime, en jurisdicción barinesa, por lo que tuvieron que afrontar varios conflictos con el cabildo de Barinas. “En su mayoría procedentes de Calabozo, un considerable número de estos criadores eran a su vez amos de hato en otros partidos de los Llanos” (Rodríguez Mirabal, 1995: 18); pues, como dice nuestra recordada amiga y compañera de vicisitudes Irma Mendoza (2008): “Los Blanco Criollos monopolizan la propiedad de la tierra mediante la ocupación o transacciones de compra – venta”.

     
Los pleitos con estos terratenientes coloniales terminaron en 1811, cuando se declaró la Independencia Nacional y Apure, junto con toda la Provincia de Barinas, se pronunció en su apoyo y estos personajes perdieron influencia y poder. Pero la guerra se prolongó por aproximadamente veinte años, quedando toda la administración pública dislocada y hubo necesidad de comenzar su reorganización. A partir de 1830, con Páez a la cabeza, surge un poderoso grupo terrateniente, que ha sido denominado por los estudiosos de distintas maneras pero que he calificado como “Aristocracia de la Lanza”, debido a que sus integrantes, en su mayoría, procedían de los “prohombres” de la revolución independentista, que ahora aparecen aliados con algunos antiguos terratenientes coloniales que regresaron al país una vez finalizada la contienda armada y conforman la llamada por Gil Fortoul como “Oligarquía Conservadora” (entendiéndose que era una élite que propugnaba por la conservación de los privilegios coloniales, aun cuando muchos de sus representantes no podrían esgrimir un “Expediente de Limpieza de Sangre” como el que exigían en la época colonial para optar a títulos nobiliarios).


La Invasión Europea de 1492



DESDE APURE:
LA INVASIÓN EUROPEA DE 1492, LA INDEPENDENCIA NACIONAL EN EL LLANO VENEZOLANO Y FLORENCIO JIMÉNEZ EN GUAYABAL

“Nuestra historia arranca del indígena que habitaba estas tierras mucho antes de que llegase
el español, no sabemos cuánto tiempo atrás; continuó sin interrupción durante tres siglos
de la Colonia y prosigue en la República sin solución de continuidad…”.
 Eduardo Arcila Farías (1968). Historia de la Soberbia y otros ensayos; p. 36.

¿Se deberá conmemorar (o mejor diría, ¿lamentar?) esta importante fecha de nuestra historia, el 12 de Octubre de 1492, así como lo hacemos con el 19 de Abril, el 5 de Julio de 1811 y el 24 de Junio de 1821, principio y fin de una etapa de la redención sociocultural de nuestro pueblo?. Alguien dirá, y con razón, que esta fecha, el 12 de Octubre, marca el comienzo de nuestra tragedia existencial. El producto de ese choque, Latinoamérica, la nueva entidad, ha logrado su independencia política de los antiguos imperios ultramarinos europeos, sin embargo, la lucha continua en el plano económico, ideológico y filosófico; pero, ahora… contra el nuevo y poderoso imperio unipolar norteamericano, que es más pérfido en sus intenciones.

No se puede negar que este día, el 12 de Octubre, resalta en los anales de la Humanidad, de la Patria Grande Americana y de la Patria Chica Venezolana, nuestra Matria. Pues, esta fecha es memorable para Venezuela, para América y el Mundo, porque la visión de un nuevo continente, nueva gente, nueva sociedad, nueva fauna, nueva flora, para los europeos significó un vuelco total en su cosmovisión y concepción ontológica; y constituyó el momento de inicio de un largo proceso de integración del género humano. Simón Bolívar, El Libertador, ya lo anunciaba en su famosa Carta de Jamaica (06/09/1815), cuando señaló que no somos europeos, no somos indios, ni negros… sino un pequeño género humano, que hoy identificamos con el latinoamericano.

Creo conveniente recordar así también la tesis del mexicano José Vasconcelos sobre la “Raza Cósmica”, que nacería de un gran mestizaje universal creado en América. “Surgirá una quinta raza, la COSMICA, raza síntesis, “con la sangre de todos los pueblos”, y (…) tendrá su asiento “en la parte ibérica del continente americano” (Indología, 1924). Aquí, entre nosotros, el historiador nativo Luis Beltrán Acosta reconoce la certeza de Vasconcelos al decir que “el ser humano ya es una mescla de abigarrados retazos interétnicos” (La Verdadera Resistencia Indígena contra la Corona española, 2009: 24).

Nada de esto debe extrañarnos, pues otros reconocidos autores, como es el caso de Leopoldo Zea, también lo justifican al hablar de la historicidad del hombre: “la vida humana tiene un carácter que les es peculiar, el no estar hecha sino el de tener que hacerse. El hombre [y por supuesto, también la mujer]tiene que ir haciéndose su vida, y la hace con los medios que su circunstancia le da. El tener que hacerse su vida, es lo que hace al hombre un ser libre”(La Filosofía como compromiso de liberación).

En esta misma línea de pensamiento, el reconocido pensador venezolano Mario Briceño Iragorri recomendaba que para existir como nación, tener patria, en el sentido pleno del término, hay que formar a nuestra gente con sentido histórico, crearle conciencia histórica de su devenir como pueblo, para combatir y prevenir la distorsión de nuestros valores culturales.

Y aquí señalamos que la añeja sentencia del filósofo judío Baruch Spinoza (1632 – 1677), tiene plena validez: “Si deseas que el futuro sea diferente, estudia el pasado”. Es una invitación a estudiar nuestro pasado, nuestra historia. Pero hacerlo con verdadero sentido crítico: “hay que buscarle la quinta pata al gato”, digo yo; con sentido de continuidad y pertinencia. Los procesos históricos son dinámicos, cambian, fluyen…”como los ríos a la mar”.

Algunos estudiosos de nuestra historia hablan de un proceso de nivelación social en Venezuela que comenzó mucho antes de la época de la Gesta de Independencia. Pero habría que pasearse por el panorama histórico de una sociedad esclavista, discriminadora, elitesca y expoliadora como ninguna otra era la hispana colonial, dominada, inicialmente, por un exclusivo grupo social: los blancos; y entre estos, los blancos criollos, los famosos “Mantuanos”, que constituían la Aristocracia Territorial Caraqueña, que es el caso venezolano, y los blancos peninsulares. Los primeros, descendientes de los conquistadores (“Viajeros de Indias”, según el psiquiatra-novelista Francisco Herrera Luque), dueños de haciendas, ganados y esclavos; y los segundos, los nuevos invasores, venidos de España a detentar los cargos oficiales, de gobierno, en nombre del Rey (a hacer fortuna, realmente, como expresó en su momento el cronista Diaz del Castillo).

La supuesta nivelación dentro de la sociedad colonial venezolana, estratificada en cerrados estamentos (donde se manejaba el rígido criterio de que “vientre esclavo engendra esclavo”), se refiere al largo proceso de mestizaje etno -cultural que sufrimos a lo largo y ancho de trescientos años, y muy especialmente se alude a la Real Cédula de Gracias al Sacar, suscrita el 10 de Febrero de 1795. Este documento consistía en un arancel o tarifa donde, mediante el pago de una suma de dinero estipulada en cada caso, se concedían licencias, dispensas y prerrogativas a las personas que lo hubieren solicitado, incluyendo a los pardos, que de esa manera podían aspirar al título de “don” (cuyo supuesto significado era: “de origen noble”), que los equiparaba a los blancos (Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1988: I, 638). Pero se sabe así mismo de la fuerte reticencia de los mantuanos a aceptar esa medida real que creó serios resquemores y conflictos dentro de la sociedad caraqueña. Los aristócratas criollos no podían aceptar codearse libremente con alguien de menor categoría social que ellos o con descendientes de sus antiguos esclavos. Eso era escandaloso. ¿Cuándo se había visto algo semejante?. Recuérdese el atropello cometido por ellos contra el padre de Francisco de Miranda, por ser comerciante, de origen canario y no español peninsular; y además, su esposa, madre del Precursor Independentista, era caraqueña no principal y panadera; es decir, gente del pueblo, como cualquiera de nosotros. El estigma persiguió al Generalísimo hasta los tiempos de la Primera República, que se perdió por las oscuras maniobras de los mantuanos contra él.

Debemos saber, así mismo, que los movimientos pre-independentistas en Venezuela, llevados adelante por gente de diversa procedencia étnica, se produjeron desde los primeros tiempos de la invasora presencia europea en nuestro continente; al respecto existen referencias en toda América. En Venezuela, entre tantos hechos, podemos señalar los casos de nuestro gran cacique caribe Guaicaipuro (1560 antes de la fundación de la ciudad de Caracas), del negro Miguel de Buría (1553, antes de la fundación de la ciudad de Barquisimeto), del zambo yaracuyano Andresote (1731, que también hizo sentir su presencia en Cazorla y en sus alrededores); de “La Gran Caribia” (1731 – 1744, terror de los jesuitas y gobernadores hispanos en la Orinoquia), el alzamiento del canario Juan Francisco de León (19 de Abril de 1749, levantado contra los abusos de la Compañía Guipuzcoana); el alzamiento del zambo coriano José Leonardo Chirino, en 1795, queriendo implantar entre nosotros “la ley de los franceses”; la conspiración de Manuel Gual y José María España en 1797, con su proyecto reivindicativo de los grupos étnicos marginados y donde estuvo implicado nuestro admirado Robinson (Don Simón Rodríguez), y las tentativas de invasión promovidas por Francisco de Miranda, en 1806. Sin olvidar innumerables intentos dados en otras latitudes de América, como los casos de los comuneros de El Socorro, en la Nueva Granada, y el del famoso inca Tupac Amaru, en el Perú, en el último cuarto del siglo XVIII, cuyo nombre se ha convertido en los tiempos actuales en un símbolo de lucha contra la opresión imperialista.

Así como el 12 de Octubre de 1492 es, para nosotros, una fecha de recordar oprobios, podríamos decir que existen innumerables momentos estelares en nuestra historia referentes a la lucha por la libertad y la igualdad, sobresaliendo dos en nuestra memoria colectiva: El 19 de Abril de 1810, cuando en el cabildo caraqueño se inicia el movimiento de emancipación contra la España Borbónica sometida y execrada por Napoleón Bonaparte; y el otro momento crucial es el del 5 de Julio de 1811, cuando se declara formalmente la independencia política de Venezuela contra el finisecular Imperio Español, tal como lo recoge el documento genésico que le daría categoría de Estado libre y soberano a nuestra nación.

Sabemos que ese esfuerzo inicial se perdió y fue necesario que surgiese un nuevo conductor de pueblos y se diese la llamada Campaña Admirable, la Segunda y la Tercera República, las Campañas del Centro, de los Llanos, la de Nueva Granada, la de Carabobo y la del Sur que culminó en Ayacucho. Más de veinte años de lucha. El nuevo líder se encarna en la figura del caraqueño Simón Bolívar, quien mereció por su obra redentora que se le otorgase el título de LIBERTADOR, que él valoraba más que cualquier otro. 

Con el Poeta Sánchez Olivo



CON EL POETA SÁNCHEZ OLIVO
Argenis Méndez Echenique

 El pasado día martes 21 se cumplieron 105 años del natalicio del poeta Julio César Sánchez Olivo, quien en muchos sentidos encarna el sentido de la Apureñidad. Vaya para él nuestro fraternal recuerdo. Había nacido en Guachara, en el seno del matrimonio compuesto por Don Teodoro Sánchez Osto y Doña María Josefina Olivo Fuentes de Sánchez. Su niñez y años juveniles transcurrieron en el medio rural sabanero, entre El Yagual y Guachara (en “Los Cañitos”), por lo que se compenetró íntimamente con las duras faenas vaqueras del Apure de su tiempo. Su poesía se centró telúricamente en la exaltación de la flora, la fauna, el paisaje y las vivencias de la gente de su querido y recordado “Cajón de Arauca Apureño”. Sánchez Olivo lo expresaba diciendo: “…si es que puede llamarse poesía --- es la expresión sincerísima de un coplero sabanero apureño rebelde, orgulloso de su raza y queredor de su tierra”.
Su rimada canta no lo desmiente, al tremolarla libremente “por el rumbo del recuerdo”:

Del alma salen las coplas
vibrantes de sentimiento
y por eso alma y cariño
hay de sobra hasta en el viento.

En 1977, cuando nuestro poeta arribó a la edad de 68 años, dedicado en sus últimos tiempos al rescate del  acervo cultural de su pueblo, el “ilustre e integral intelectual venezolano”, como lo calificó Sánchez Olivo, Efraín Subero ((hijo de la isla de Margarita),  le dedicó unos versos, que a continuación transcribimos:
POEMA CON CUMPLEAÑOS
Para Julio César Sánchez Olivo
I
Julio César, me aturde la distancia
Que pone un imposible en el deseo
Que es lo mismo que hace la fragancia
Que despide la flor que nunca veo.

II
Julio César, contigo está el recuerdo
Que rompe en tu homenaje su alcancía.
Las monedas no son sino palabras.
Pero es siempre mi alma una alcancía.

III
Julio César, tranquila es la querencia
Que te quiere, te enjuicia y te proclama
De la vida ejemplar, déjame el leño.
Quédate tu orgulloso con su llama.

IV
Y no olvides el filo de la esquina
-su amenaza terrible es el olvido-
Y no olvides la rama cuando empina
Su cuerpo grácil donde mece el nido.

V
Los años no son más que una palabra
Sesenta y ocho veces repetida.
El guerrero que cuenta sus victorias
No repara jamás en sus heridas.

E. Subero
Caracas, 21/10/1977.



AME.-
23/10/2014

Paso de El Libertador Simón Bolívar, por Apure



MÉNDEZ ECHENIQUE, Argenis.1986. Bolívar en Apure…  Apure en Bolívar. 2ª. Edición. Revisado y corregido. San Fernando de Apure, Publicaciones del Cronista del Estado Apure. Biblioteca de Historia Apureña, N° 2; pp. 77 – 80.


APÉNDICE I
EL PASO DE SIMÓN BOLÍVAR, EL LIBERTADOR,
POR APURE (Rutas Seguidas)

Acto Previo
Reconocimiento de SIMÓN BOLÍVAR, EL LIBERTADOR, como  Jefe Supremo de la Revolución Independentista de Venezuela por parte del General JOSÉ ANTONIO PÁEZ, Jefe del Ejército Patriota de Apure, en El Yagual, el día 30 de  Junio de 1817, ante el Rvdo. Padre Ramón Ignacio Méndez, que tomó el juramento, y los coroneles Manuel Manrique y Vicente Parejo, Comisionados al efecto por el Libertador.

I.             PRIMER VIAJE: CAMPAÑA DEL CENTRO (1818).

            Primer Trayecto: En Guayana.

Angostura…………………………..…..Diciembre 30, 1817 (Partida).
Isla de Borbón (Río Orinoco)………......Enero 1°, 1818.
Pozote…………………………………..Enero 04, 1818.
Isletas del Río Caura…………………...Enero 12, 1818.
Caicara del Orinoco…………………....Enero 18, 1818.
La Urbana………………………………Enero 21, 1818.

S          Segundo Trayecto: En Apure.

Potrero de Araguaquén………………    Enero 24, 1818.
Hato de Araguaquén…………………....Enero 28. 1818.
La Aguadita…………………………….Enero 28, 1818.
Río Claro (Caratero)…………………....Enero 28, 1818.
Hato Burón……………………………..Enero 29, 1818.
Hato Cañafístola………………………..Enero 30, 1818. (Primera Entrevista de Simón Bolívar y José Antonio Páez)
Paso de Caujaral (Río Arauca)….….......Enero 31, 1818.
San Juan de Payara…………………......Febrero 1°, 1818.
Paso del Diamante (Río Apure)……......Febrero 06, 1818.
Boca de Apurito (o Coplé)…………......Febrero 07, 1818.

Tercer Trayecto: En Guárico.

Laguna de los Zamuros…………….....Febrero 09, 1818.
Caño de Pavones……………………...Febrero 10, 1818.
Laguna de los Tres Moriches………....Febrero 11, 1818.
Frente a Calabozo…………………......Febrero 12, 1818.
El Sombrero…………………………...Febrero 16, 1818.
      La Uriosa….
      Ortiz……
      La Puerta….

Cuarto Trayecto: Regreso.
    
      Rincón de los Toros…
     San Fernando de Apure…………...........Abril 29–Mayo 24, 1818. (Se residenció en la casa     de      habitación del Coronel Miguel Guerrero, durante 23 días, recuperándose de quebrantos de salud)
      Angostura (llegada, por el río)…………… Junio 05, 1818.


II.           SEGUNDO VIAJE (Diciembre 1818 – Enero 1819).

      Angostura…………………………………Diciembre 21, 1818.
      Puerto de Borbón……………………….....Diciembre 23, 1818.
      La Ceiba…………………………………..Diciembre 29, 1818.
      Isla de Caño Derecho……………………...Diciembre 31, 1818.
      Caicara del Orinoco……………………….Enero 08, 1819.
      Boca de Cabuyare………………………..Enero 09, 1819.
      Boca de Arauca…………………………....Enero 13, 1819.
      San Juan de Payara……………………...Enero 16-23, 1819 (Inicia la redacción del 
      Discurso de  Angostura)
      Caicara del Orinoco………………………Enero 25, 1819.
      Angostura………………………………….Enero 29, 1819.

III.          TERCER VIAJE: CAMPAÑA DE NUEVA GRANADA (1819)